Archive for 29 febrero 2008

Contra la Eutanasia

Argumentos en contra [editar]

Máquina confiscada en Australia (enero de 2003) al abogado Philip Nitschke cuando pretendía transportarla a los Estados Unidos, el aparato causaba la muerte a través de fuertes dosis de monóxido de carbono y fue de uso legal en el Territorio del Norte entre 1995 y 1997.[2]

Los argumentos en contra inciden en la inviolabilidad de la vida humana, la defensa de su dignidad independientemente de las condiciones de vida o la voluntad del individuo implicado, y las repercusiones sociales de desconfianza que podría conllevar la eutanasia.

La Asociación Médica Mundial considera contrarios a la ética tanto el suicidio con ayuda médica como la eutanasia, por lo que deben ser condenados por la profesión médica. En cambio recomienda los cuidados paliativos.

La postura de las iglesias cristianas en tanto, a nivel mundial, es mayoritariamente contraria a la eutanasia y al suicidio asistido, es el caso de la Iglesia Católica Romana y de las Iglesias evangélicas y pentecostales. La postura del actual papa Benedicto XVI quedó explícitamente recogida en una carta a varios eclesiásticos norteamericanos de 2004:

No todos los asuntos morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia. Por ejemplo, si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra, éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión. Aunque la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, y no la guerra, y a ejercer discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería lícito tomar las armas para repeler a un agresor o recurrir a la pena capital. Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia.[3]

Tercer punto de la carta de J. Ratzinger, al cardenal Theodore McCarrick, Arzobispo de Washington DC

Las Iglesias luteranas y metodistas en cambio, como asimismo la mayoría de las afiliadas a la Comunión Anglicana se oponen en principio, pero dan espacio para la decisión individual caso a caso. Por otro lado, varias iglesias han optado por no pronunciarse a este respecto y enfatizar el valor de la conciencia individual en cuestiones éticas, es el caso de las iglesias católicas afiliadas a la Unión de Utrecht, y algunas Iglesias presbiterianas, entre otras[4]

Referencias [editar]

  1. Roa A. Etica y Bioética. Ed. A Bello, 1998.
  2. Noticia sobre confiscación (en inglés)
  3. Léase artículo en Acipresa, Julio de 2004
  4. Burdette, Amy M; Hill, Terrence D; Moulton, Benjamin E. Religion and Attitudes toward Physician-Assisted Suicide and Terminal Palliative Care, en: Journal for the Scientific Study of Religion, 2005.

Bibliografía [editar]

  • Garrido Sanjuan, Juan Antonio. Acortar la muerte sin acortar la vida. P.P.C. ISBN 84-288-0484-2
  • Serrano Ruiz-Calderón, José Miguel. La eutanasia, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2007, ISBN 8484692078

Enlaces externos [editar]

A favor de la eutanasia [editar]

Contrarios a la eutanasia [editar]

Posición intermedia [editar]

Véase también [editar]

Artículos relacionados [editar]

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Eutanasia"

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Eutanasia

El término eutanasia deriva del griego: "eu" -bien- y "thánatos" -muerte. Es todo acto u omisión cuya responsabilidad recae en personal médico o en individuos cercanos al enfermo, y que ocasiona la muerte inmediata de éste con el fin de evitarle sufrimientos insoportables o la prolongación artificial de su vida. Actualmente, se distingue del término ‘muerte digna‘, que consiste en el otorgamiento de medidas médicas paliativas (que disminuyen el sufrimiento o lo hacen tolerable), de apoyo emocional y espiritual a los enfermos terminales.

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Clasificaciones de eutanasia [editar]

Existe mucha confusión en cuanto a la forma de calificar la eutanasia actualmente. En el medio hispanohablante se han introducido conceptos provenientes de la evaluación ética de la eutanasia y se la califica de directa o indirecta en cuanto existe o no la intención de provocar primariamente la muerte en las acciones que se realizan sobre el enfermo terminal. En el contexto anglosajón, se distingue entre la eutanasia como acción y la eutanasia como omisión (dejar morir). Su equivalente sería eutanasia activa y eutanasia pasiva, respectivamente. También se utilizan, en forma casi sinónima, las calificaciones de positiva y negativa respectivamente.

1. Eutanasia directa: Adelantar la hora de la muerte en caso de una enfermedad incurable, esta a su vez posee 2 formas:

Activa: Consiste en provocar una muerte indolora a petición del afectado cuando se es víctima de enfermedades incurables muy penosas o progresivas y gravemente invalidantes; el caso más frecuentemente mostrado es el cáncer. Se recurre, como se comprende, a substancias especiales mortíferas o a sobredosis de morfina

Pasiva: Se deja de tratar una complicación, por ejemplo una bronconeumonía, o de alimentar por vía parenteral u otra al enfermo, con lo cual se precipita el término de la vida; es una muerte por omisión. De acuerdo con Pérez Varela “la eutanasia pasiva puede revestir dos formas: la abstención terapéutica y la suspensión terapéutica. En el primer caso no se inicia el tratamiento y en el segundo se suspende el ya iniciado ya que se considera que más que prolongar el vivir, prolonga el morir” Debe resaltarse que en este tipo de eutanasia no se abandona en ningún momento al enfermo.

2. Eutanasia indirecta : Consiste en efectuar procedimientos terapéuticos que tienen como efecto secundario la muerte, por ejemplo la sobredosis de analgésicos, como es el caso de la morfina para calmar los dolores, cuyo efecto agregado, como se sabe, es la disminución de la conciencia y casi siempre una abreviación de la vida. Aquí la intención, sin duda, no es acortar la vida sino aliviar el sufrimiento, y lo otro es una consecuencia no deseada.

Otros conceptos relacionados son :

Suicidio asistido: Significa proporcionar en forma intencional y con conocimiento a una persona los medios o procedimientos o ambos necesarios para suicidarse, incluidos el asesoramiento sobre dosis letales de medicamentos, la prescripción de dichos medicamentos letales o su suministro. Se plantea como deseo de extinción de muerte inminente, porque la vida ha perdido razón de ser o se ha hecho dolorosamente desesperanzada

Cacotanasia: Es la eutanasia que se impone sin el consentimiento del afectado. La palabra apunta hacia una mala muerte (kakós: malo) [1]

Ortotanasia: Consiste en dejar morir a tiempo sin emplear medios desproporcionados y extraordinarios. Se ha sustituido en la terminología práctica por muerte digna, para centrar el concepto en la condición ("dignidad") del enfermo terminal y no en la voluntad de morir.

Distanasia: Consiste en el "encarnizamiento o ensañamiento terapéutico", mediante el cual se procura posponer el momento de la muerte recurriendo a cualquier medio artificial, pese a que haya seguridad que no hay opción alguna de regreso a la vida, con el fin de prolongar su vida a toda costa, llegando a la muerte en condiciones inhumanas, aquí se buscan ventajas para los demás, ajenas al verdadero interés del paciente.

Historia [editar]

La eutanasia no es algo nuevo y menos -como se cree- ligado al desarrollo de la medicina moderna. El sólo hecho de que el ser humano esté gravemente enfermo ha hecho que en las distintas sociedades la cuestión quede planteada. La eutanasia es un problema persistente en la historia de la humanidad en el que se enfrentan ideologías diversas.

La eutanasia no planteaba problemas morales en la antigua Grecia: la concepción de la vida era diferente. Una mala vida no era digna de ser vivida y por tanto ni el eugenismo, ni la eutanasia complicaban a las personas. Hipócrates representa una notable excepción: él prohíbe a los médicos la eutanasia activa y la ayuda para cometer suicidio.

Durante la Edad Media se produjeron cambios frente la muerte y al acto de morir. La eutanasia, el suicidio y el aborto son considerados como pecado, puesto que el hombre no puede disponer libremente sobre la vida, que le fue dada por Dios. El arte de la muerte (ars moriendi), en la cristiandad medieval, es parte del arte de la vida ars vivendi); el que entiende la vida, también debe conocer la muerte. La muerte repentina (mors repentina et improvisa), deseo de tantas personas en la actualidad, se consideraba como una muerte mala (mala mors). Se quiere estar plenamente consciente para despedirse de familiares y amigos y poder presentarse en el más allá con un claro conocimiento del fin de la vida.

La llegada de la modernidad rompe con el pensamiento medieval , la perspectiva cristiana deja de ser la única y se conocen y se discuten las ideas de la Antigüedad clásica.la salud puede ser alcanzada con el apoyo de la técnica, de las ciencias naturales y de la medicina.

Hay pensadores que justifican el término activo de la vida, condenado durante la Edad Media. El filósofo inglés Francis Bacon, en 1623, es el primero en retomar, el antiguo nombre de eutanasia, y diferencia dos tipos: la "eutanasia exterior" como término directo de la vida y la "eutanasia interior" como preparación espiritual para la muerte . Con esto, Bacon se refiere, por una parte, a la tradición del “arte de morir” como parte del “arte de vivir”, pero agrega a esta tradición algo que para la Edad Media era una posibilidad inimaginable: la muerte de un enfermo ayudado por el médico. Tomás Moro, en la Utopía (1516), presenta una sociedad -irrealizable- en la que los habitantes de ese país inexistente justifican el suicidio y también la eutanasia activa, sin usar este nombre.

Tanto para los habitantes de la Utopía como para Bacon es un requisito decisivo de la eutanasia activa el deseo del enfermo; contra la voluntad del enfermo o sin aclaración, la eutanasia no puede tener lugar: "Quien se ha convencido de esto, quien termina su vida, ya sea voluntariamente a través de la abstención de recibir alimentos o es puesto a dormir y encuentra salvación sin darse cuenta de la muerte. Contra su voluntad no se debe matar a nadie, se le debe prestar cuidados igual que a cualquier otro" – se dice en Utopía.

Sin embargo, en la práctica, el comportamiento general de los médicos no siguió las ideas de estos filósofos: rechazaron la eutanasia externa; justificaron la eutanasia pasiva y preconizaron la eutanasia interior.

Desde fines del siglo XIX, diversos enfoques, que señalan una nueva orientación, comienzan a exteriorizarse entre los médicos y pacientes, entre las personas y la sociedad.

El darwinismo social y la eugenesia son temas que también comienzan a debatirse. En numerosos países europeos se fundan, a comienzos del siglo XX, sociedades para la eutanasia y, se promulgan informes para una legalización de la eutanasia activa. En las discusiones toman parte médicos, abogados, filósofos y teólogos.

La escasez económica en tiempos de la primera guerra mundial sustentan la matanza de lisiados y enfermos mentales. El término eutanasia ha sido muchas veces separado de su sentido real, por ejemplo, los nazis hablaban de eutanasia para referirse a la eliminación de los minusválidos y débiles (Aktion T-4). En los Juicios de Nuremberg (1946 – 1947) se juzgó como ilegal e inmoral toda forma de eutanasia activa sin aclaración y consentimiento o en contra de la voluntad de los afectados.

En el presente, se sustentan diferentes opiniones sobre la eutanasia y son variadas la prácticas médicas y las legalidades en los distintos países del mundo. Muchas prácticas como los hospicios u hogares, la medicina paliativa y los grupos de autoayuda, trabajan por la humanización en el trato con los moribundos y quieren contribuir a superar la distancia ente la vida y las prácticas médicas.

Estos son hitos históricos producidos en el espacio público -poco investigadas y mucho menos conocidas- son las diferentes prácticas reales de las personas frente al acto de morir. Se sabe que hasta fines del siglo XIX en América del Sur existía la persona del “despenador” o “despenadora” encargada de hacer morir a los moribundos desahuciados a petición de los parientes.

 

Diálogos Ateos Teistas sobre el alma

 

DIALOGOS ATEOS  TEISTAS

 

 

 

Al conocimiento irracional se le llama al basado en la fe, en oposición al conocimiento racional que es en el que se requiere utilizar el razocinio, o sea basarse en premisas para obtener una conclusión, el conocimiento irracional es aquel que solo se basa en una revelación divina o algo personal que el resto no puede reproducir ni probar.

 

Entre los conocimientos irracionales tenemos, fantasmas, duendes, hadas, dios, alma, extraterrestres, medicinas alternativas, el aura, brujas, la tierra es plana, el sol gira al rededor de la tierra, etc., etc.

 

Se que muchos religiosos y ateos, creen en unas y en otra no, aunque es mas probable que existan religiosos que crean en todas juntas que ateos que creen en tan solo una.

 

Pero tomemos solo en las que no creemos, ¿Esta bien que hagamos creer a otra persona algo de lo cual no estamos seguros, y que sea cada ves mas y mas gente que crea en eso? y por lo tanto la gente por lo general cree en lo que cree la mayoría, solo por moda, (siendo claro que es una falacia, falacia de apelación al pueblo, o sea es un argumento irracional creer que algo es verdadero solo porque lo cree la gente) 

¿Es productivo para la humanidad que la gente pierda el tiempo (dinero) en creer estas cosas? 

¿Será mucho lo que ha perdido la humanidad a lo largo de miles de generaciones?

¿Confiaríamos en un medico que nos opera basados en su fe en ves de en su conocimiento racional?

¿Esta bien creen en lo que dice cualquier persona convincente? o es mejor para la humanidad basarse en métodos racionales de deducciones lógicas como ser el método deductivo o inductivo y poner siempre en duda las premisas ya que siempre son revisorías.

¿Cuanto daño provocan a la humanidad este tipo de pensamientos?

¿No es peor este daño que el que puede provocar un ladrón?

¿No deberían ir presa o al manicomio esta gente? (sin considerar que la gente que tuvo estos pensamientos mataron a mucha gente racional con cicuta o en la hoguera)

¿aunque creas en alguna de estas y estés convencido de esto (no creo que creas en todas), no debería estar prohibido que se masifique este conocimiento irracional, (considerando que le están enseñando de todo tipo de conocimiento totalmente herrado, que nos harán tomar decisiones totalmente herradas y por lo cual provocar un daño a la gente a la que este relacionada esta persona?

 

Los seres humanos son diversos independientemente de su creencia o no creencia, yo no creo que los ateos sean seres sin sentimientos, solo en ocasiones si les veo ser mala onda, yo pienso que tu como ateo no canalizas lo que es alma, como lo canalizan algunos creyentes, alma llaman a la capacidad de razonar, pensar, de sentir, eso que se termina cuando ya no estas con vida, otros llaman alma a la inanimación de la existencia, para ti como ateo la palabra alma no tiene lugar, tu solo llamas funciones cerebrales, o simplemente sentimientos y pensamientos, si quieres que un creyente "depende de su creencia" diga pensamientos y sentimientos, dirá alma, en fin cada persona se entiende dentro de su grupo en común.

Nosotros también utilizamos  el  termino alma lo utilizamos cuando poetizamos, cuando  nos  referimos  metafóricamente  a  nuestro  YO  o  al   YO  de  las  otras personas.

 

Solamente  suprimimos  las  características  de  Inmaterial y de atemporal o eterno.  

 

Nosotros solamente  queremos  evitar  la  fantasía  exagerada por medio de  la que  se  puede   manipular  la conciencia  de los  desprevenidos.   

 

No es que  el ateismo sea  nuestro interes.

 

Tú  hablas  de  accion, pero  tú por   ejemplo le  llamas  acción al  asunto  de la caridad.

 

En primer lugar  tienes  que saber  que es  responsabilidad  de  los gobiernos el  asistir  socialmente  sus pueblos.  Las  instituciones  religiosas son  solamente una  forma  no  controlada  por medio de la que  que se  canaliza alguna  asistencia pero  los  resultados son incipientes y  en  la  mayoría  de  los  casos   solo son  una  manera  en la  que  potencia  la  oportunidad  para  algunos  listillos que  se  quedan con buena parte de  los  fondos sean  del gobierno o  sea de los  donantes.

 

Nosotros, como personas  seculares  tenemos  el  interés de que los  gobiernos no  tengan el  tipo de  arreglos  encubiertos que suelen  tener   como resultantes no  oficiales  de estas   alianzas encubiertas que suelen suceder.

 

Es  decir,  estamos queriendo  que   sea  la  gente,  los pueblos,  los que controlen  la  actividad de sus gobiernos.  Y pienso que  tenemos  el derecho de  opinar al respecto. Así  como  con  razón  estamos opinando y  denunciando la  manipulación  que  es  posible  por medio de  las  creencias  religiosas.

 

Entiendo que esto irrita  a  los creyentes, particularmente aquellos que están envueltos  en actividades  de buena  fe  y que solo miran  lo que  ellos  con  amor están haciendo por sus semejantes. Mucha  gente no cuestiona  sus lideres pero si pones  un  poquito de  atención  veras que   siempre existe la  oportunidad  para  algún  aprovechado. 

 

En primer  lugar  son los gobiernos  los que deben  evitar  los  desamparados,  las prostitutas  y  los  borrachos. En  segundo lugar, son los gobiernos  los que deben  presentar  soluciones  a  los problemas  sociales  o de damnificados para cuando hay catástrofes.  La creencia  como  creencia  es  solo para  el rescate de las  almas, eso  es   lo  que dice todo  creyente,  eso  es lo que  deberían  de  hacer  y   la creencia solamente  le sirve  para  el que  siente  la  necesidad de creer. No  necesitamos que se  se  nos diga que  de la creencia se  deriva  la  moralidad  ni  las  buenas intenciones.  Yo que tú,  ya que  tanto te gusta  estudiar  las creencias,  me  sentaría  a  reflexionar  sobre  los  resultados  de  estas  visitas de  gringuitos  en  tus  comunidades. y   mira  si por  ejemplo  a  estas alturas  la gente  ya  entiende  lo que significa   democracia  y la  utilizan  como  debe  ser. Es  decir, por lo  menos  en tu comunidad deberían tener  legisladores que  favorezcan   la comunidad  misma. Después de todo, política no es un   asunto de palabras, es  un  asunto de acciones  y  produce  resultados.

 

Ves  porque  es  tan  importante  enfatizar  en la  racionalidad  de la  ciencia ?

 

Olvidate de las premoniciones anti-ateistas,  lo  unico  que  si  buscamos  es   Democracia en  un ambiente  secular.  

 

 De la  manera  en que   se  utiliza   el  termino alma, es una  en que  se  refiere  al  YO, es  decir  esa  conciencia   de  existencia  de  nosotros  mismos  como  organismos  agregándole  nuestros pensares.   Es un  termino  ampliamente  utilizado en  el  arte, porque  es   una  manera  de  hacer  una  segunda persona  de  nosotros  mismos. Este  es  un  concepto  dualista  de  nuestra existencia.

 

En  términos  estrictamente  científicos,  este  alma no existe  ni puede  existir  porque  sería  algo  que  rompe con las  leyede la  física. Existe  por  supuesto  la  mente humana pero  esto  es  solamente  el funcionar  del cerebro, la  constante  actividad  que  genera como  resultado  la  conciencia   de existencia  y   el  pensar.

 

Parece  que  se  te  olvida  que este  es  un grupo de  debate. Y   no  es  nuestra intención incomodar  las personas  que creen, me  parece  que  tu  sensibilidad  es  inútil, porque  en  ningún momento   nos  estamos tratando de  moldear tus  ideas. Recuerda que  eres tu quien se  ha  asomado  y  eres  tu  quien  voluntariamente  se  decide  a  contarnos  sus  experiencias  las  que  con todo  el  respeto  que  te  mereces,  nos  sentimos en el  derecho de  aplaudirlas  o criticarlas. También  nosotros  somos  objeto  de criticas.

 

Reorientando la  conversación  mas  en  sintonía  con  el  tema.

 

Piensa

 

Primero nuestros  ancestros  aprendiendo a  hacer  herramientas…

Hicieron  estacas  punzantes  y  luego  puntas  de  flecha  que  hacían de piedras

Esto  implica  conocer  el tipo de piedra  y  el proceso para  cortarla.

Enseñaron a  sus  descendientes.

Sus  descendientes aprendieron  y  con el tiempo  modificaron las  técnicas..  un  día  alguien  tubo  éxito  con los metales. Es  una técnica  diferente  de la piedra, las  nuevas  generaciones  aprendieron  mas  cosas.

Si te  fijas  ahí  mismo  esta la  explicación  para  la  invención del  lenguaje

Talvez  también esta  la  explicacion  para  el  aunmento de  la cantidad  de  neuronas,  en realidad  nuestra  historia  humana  es  una  suma  de  conocimientos, Nos  hemos  venido  transmitiendo conocimientos,  generacion  a generacion  y  no  solo  eso,  es  que somos capaces  de  mejorar  el conocimiento. y  en realidad  esa es la  base  de la  ciencia. Ciencia  solo  es  el conocimiento  util, el que  nos sirve siempre para  mejorar  nuestra  calidad  de  vida,   y es   gracias  a  estas  habilidades  de hacer  nuestras  herramientas  que   hemos venido  teniendo  tiempo adicional  para  mas  activiades , incluidas por  supuesto  las  religiosas.  Los  ritos  religiosos   vinieron  a ser  una  manera  de  marcar  eventos.  La  base  de las  religiones, aparte de  ser  un  asunto  emocional, vida  despues  de la vida, tambien  ha sido  un  asunto  social  que  nos  da satisfacciones en grupo  y  que  ademas  sirve  como punto de  referencia para  cambio de actividades, temporadas  de caza   o de pesca,momentos  de preparar la tierra  para  el cultivo.

 

Sin esa particularidad  de  podernos transmitir  lo que  sabemos,  no  podríamos ser  humanos. 

 

Ahora  somos  mucho  mas  complejos  que  nuestros  ancestros, es  decir,  hemos acumulado  una  enorme  cantidad  de  conocimiento. Nuestros  cerebros   no tienen  la  capacidad  de  almacenar  todo  ese  conocimiento, por eso   es  que existe la  escritura  y  por eso  es que  tambien  existe la  especializacion  de  los  trabajos. El  punto  es   que  transmitir  conocimiento  cientifico  no es  adoctrinar.  Porque  es  un  conocimiento  util. Te  imaginas  los   Sabios  de  hace  tan  solo  cien  años ? ellos  mismos  se  sentirian ignorantes  en  el  mismo  terreno  que  ellos  se  creyeron  sabedores,  y  es  porque  su  conocimiento  ha   sido  aumentado, mejorado  por las  nuevas  generaciones  que estan  buscando  eficiencia. 

 

La  pregunta es 

 

Para  que  nos  sirve la  creencia  religiosa ?

Y porque  la  insistencia en transmitirla ?

 

Pero  yo  soy  el  ateo,  mi  intención  es  ver que  se  acabe lo que me  parece  una  necedad.  Tú eres  creyente  y  tu sabrás  responder lo que  yo  no puedo  responder   así que  como  ves  estamos  obligadamente parados  frente  a  frente  y  este  es  un debate  que  no podemos  evitar.  Mas  es  importante  que  entre  este  debate  podamos  tener  expresiones  de amor.

 

 

confianza en si mismo

 

 

CREER EN NOSOTROS MISMOS
Lic. Alicia Valdovinos Septien

Lic. Oscar García Flores

·       Hábitos o costumbres que debemos tratar de disminuir y eliminar.

1.    Atormentarnos sin piedad después de un acontecimiento o hecho poco satisfactorio.

2.    Recriminarnos y traer a la memoria hechos del pasado en los que actuamos de manera poco “hábil”.

3.    Dejar que los demás nos responsabilicen de sus desgracias o insatisfacciones.

4.    Sufrir por aquello que ya no tiene solución.

·       Hábitos que conviene potenciar.

1.    Asumir que nos podemos equivocar.

2.    Asumir que hay cosas que no vamos a conocer o que no sabremos hacer.

3.    Darnos ánimo a nosotros mismos cuando parezca que “todo está en nuestra contra”.

4.    Pensar en positivo.

5.    Confiar en nuestras posibilidades Aceptar que, con frecuencia las cosas llegan o se consiguen más tarde de lo que pensábamos.

6.    Aceptar que, con frecuencia, las cosas llegan o se consideran más tarde de lo que pensábamos.

7.    Seguir confiando en nosotros después de un “aparente fracaso”.

8.    Visualizarnos en positivo.

9.    Sonriamos al máximo.

Tomado del Libro: La inutilidad del sufrimiento. María Jesús Álava Reyes. Ed. El Ateneo.

 

Para vendedores

 

 

Ser el #1 y contar con un equipo de ventas #1

Hay un viejo dicho que dice así: "Si no eres el perro que lleva la delantera, el panorama siempre es el mismo." Esto es verdad tanto en las ventas como en los negocios. No es de sorprender que la mayoría de los vendedores, profesionales en redes de mercadeo, o gerentes de ventas se queden cortos en su intento por alcanzar la cima o simplemente se conformen con niveles de operación mediocres.

El primer paso para convertirse en un Perro Líder es la motivación. Se puede encontrar la motivación en el mismo punto donde te encuentras adquiriendo un poco de conciencia. ¿Eres el #3 o el #5? Piensa un poco en esto. ¿Cuál es el costo de llegar a ser el #3 cuando eres el #4? La diferencia en cuanto a ingresos puede llegar a ser exorbitante. Así que cualquiera que sea el lugar donde te encuentres, ¡se honesto! y reaviva tu pasión de una forma o de otra.

Si en estos momentos tus números son buenos, eleva los estándares un poco. Si decides no hacerlo, tampoco busques justificaciones. Utiliza la perturbación como un detonante para alcanzar un nivel más elevado. Recuerda que vender es la habilidad más importante que puedes tener.

Es un hecho que si no puedes vender, no serás capaz de ganar tanto dinero como aquellos que si tienen la capacidad de hacerlo. Si el dueño o el director de una empresa no es capaz de vender, el negocio se viene abajo. Si no es capaz de vender, todos los miembros de su empresa sufrirán las consecuencias. Si, existe mucha presión de por medio y también existen riesgos… es por eso que la recompensa es enorme, no sólo si eres capaz de convertirte en un Perro Líder, sino también de descubrir la fórmula para tener un equipo de ventas de primera clase.

No importa si eres un vendedor de autos, seguros, publicidad, bienes raíces, redes de mercadeo o simplemente tienes un pequeño negocio. Tienes que ser productivo o tus dependientes no contarán con los medios para subsistir.

Las ventas son similares a los deportes en muchas formas. Son algo que se puede medir, existen momentos dramáticos que pueden sacar lo mejor o lo peor de los integrantes de tu equipo según sea el caso, especialmente cuando se trabaja bajo mucha presión. Cuando sales victorioso la recompensa es grandiosa. Cuando resultas perdedor, nadie te dirige la palabra. En el proceso para llegar a ser el #1 habrás de experimentar ambos escenarios. Esto es lo que te distinguirá del resto de las personas. Y este es el motivo por el que muchos se jactan de estar rodeados de los mejores vendedores, por que a donde ellos van, el dinero los sigue.

Cualquiera puede aprender el arte de las ventas, pero algunos llegarán a la cima y otros no. ¿Cuál es la diferencia entre ellos? La diferencia radica en tener un deseo ardiente y estar dispuesto a hacer lo necesario para que las cosas sucedan. Es contar con un deseo inquebrantable de alcanzar el éxito que te motiva a practicar una y otra vez tus presentaciones, el manejo de las objeciones, etc. Se trata de encontrar aquellas necesidades del mercado que no son tan obvias antes que alguien más lo haga.

No se trata de ir sobrellevando una situación, de esperar a que aparezcan "buenos" prospectos, ni de tener suerte.

Para llegar a ser el #1 se requiere:

1.- Ser claro, conciso y enfocado en los objetivos.
2.- Tener claras las metas de cada día, semana, mes, año y trabajar sobre ellas.
3.- Practicar lo básico.
4.- Controlar tu "Vocecita".
5.- Un incesante deseo de ganar.

Para llegar a tener a un equipo de ventas #1 se requiere:

1.- Practicar, practicar, practicar y un compromiso hacia los ejercicios por parte de los integrantes del equipo.
2.- Un Código de Honor que haga responsable al equipo y que fije los estándares que atraerán a los mejores jugadores.
3.- Un compromiso inquebrantable de llegar a ser los #1. Crear metas claras y trabajar en ellas sistemáticamente.
4.- Contar con el deseo de aprender, estudiar y de crecer a nivel personal.
5.- Tener el deseo de que todos en el equipo lleguen a ser los mejores.

Si quieres tener un equipo de primera clase asegúrate de contar con buenos jugadores. Los mejores equipos deportivos tienen una larga lista donde muchos esperan una oportunidad para ser tomados en cuenta. Piensa en el éxito que tendría tu organización si operara de esta forma.

Si tú eres el entrenador, el dueño, el gerente o el líder, ser el mejor vendedor no es suficiente. Tienes que ser capaz de enseñar a los demás el camino para que también puedan llegar a ser los mejores. Ser la única "leyenda" en tu equipo limita tu crecimiento y al mismo tiempo tus ingresos. Tu éxito se mide con el éxito alcanzado por quienes te rodean. El reto es lograr que ellos excedan incluso tus propios estándares.

¿Qué sucede los lunes por la mañana? ¿Los miembros de tu equipo simplemente se reúnen para contar sus historias personales o hay un ambiente donde se crea una energía contagiosa que mantiene a todos motivados y en forma? ¿Tu trabajo es difícil… o es como saltar a una cancha para jugar el partido de campeonato? ¿Estás preocupado por cumplir con tus números… o estás motivado por la cantidad de ventas que cerrarás durante la semana?

Como quiera que sea, la decisión es tuya. Para llegar a tener un equipo de primera clase no se requiere de elevados conocimientos científicos. Se requiere energía, valor y perseverancia. Esta fórmula ha convertido a muchas personas en multimillonarias. Es algo que está a tu alcance. Si realmente lo deseas, puede ser tuyo.


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¡Sé Increíble!
Blair Singer

 

 

 
 

Cuento para escritores

La Tercera Piedra: un cuento apto para escritores

Vicente López Ambou 17/8/2001 

 

 

LA TERCERA PIEDRA

 

 

Parecía increíble, pero ante sus ojos lo tenía:

 

CONCURSO  DE

 

CUENTO  CORTO

 

LATINOAMERICANO

 

La Biblioteca de la Casa de las Américas y la Agencia Latinoamericana han convocado al concurso de Cuento Corto Latinoamericano. Con una extensión máxima de aproximadamente 3000 palabras (para cuatro páginas de la Agenda), el cuento, según la convocatoria, debe reflejar, desde su propio carácter literario, la actual coyuntura espiritual de América Latina: sus utopías, dificultades, motivaciones para la esperanza, alternativas y la interpretación de esta hora histórica. Los autores deben enviar una copia…

 

Siempre le había bastado un vistazo a un papel para conocer de inmediato la edad del mismo, el lugar de su gestación, el posible vuelo de sus intenciones. Pues era capaz de leer a través de las íntimas fibras del bagazo y las pulpas; sabía de la cabalística de los gránulos de tinta en sus figuras sobre el pliego por la acción de las prensas de husillo, los linotipos, la fotoimpresión y los offsets, los barnices de cromo y el maravilloso láser. Lo sabía todo desde Gutemberg hasta Bill Gates. Y más. Sabía de la inocencia de ellos y de los cientos de millones que había en el medio. De ésos que se creían padres de alguna idea poligráfica. Ellos creían que eran sus neuronas quienes todo lo ordenaban y disponían. Ellos siempre lo habían creído. Él sabía que el papel —hijo de la tierra—, dictaba sus propias leyes invisibles. Ellos creían que habían escrito. Él sabía que ellos creían que habían escrito.

 

Habíase acostumbrado a encontrar impresos de toda clase en los más disímiles lugares. Sabía que el papel era también hijo de los vientos.

 

Así, habían llegado hojas sueltas (o acompañadas) a los picos nevados, a los playones olvidados y no olvidados, a los tabuleiros, a las selvas, a los golfos y los desiertos, a las pampas y a las ciénagas  y a llanuras y a sierras y a teocallis preteridos y a represas y a autopistas y a estepas de azul único infinito y a plataformas de coral. A todos los lugares y a más por los que Él habían andareado mil y más veces.

 

Volvió a mirar el publicado un par de segundos (un par de segundos de los suyos). Lo observó con una sonrisa mental:

 

—Esto debió caer en manos del León.

 

Sus ojos de azogue, siempre negros y redondos, volvieron a posarse en el camino que anda. Sus sandalias hechas con las cáscaras del tiempo volvieron a marcar sus pasos camino alante, indetenibles en el eterno juego en que una persigue a la otra, la otra persigue a la una, y las dos son supervisadas por el compás del báculo, el sempiterno báculo que seguía haciendo de pie tercero. La sonrisa seguía ondeando en su mente mientras seguía recordando al León de Natuba. El mejor lector del mundo. El más apto y ostensible de Las Tierras para complacer las demandas del impreso. Pero el León de Natuba había muerto achicharrado muchos muchos decenios atrás y ya no podría escribir nada.

 

—Pero ni el León ni nadie podría descifrar lo que aquí piden. Nunca habrán tenido un ganador, aunque hayan premiado a alguno.

 

Antonio Consejero dobló el papel y lo guardó en su mocó amarrado a su cuello, sin dejar de andar. Y pensó nuevamente en los que escribían, en los que escribían creyéndoselo. Pensó que habían escrito que querían que escribieran un cuento, y que el papel, vuelto al engaño —hijo de la tierra y el aire—, no les revelaba (o ellos no sabían descifrarlo), que sólo una Novela podía satisfacer lo que pedían. O al menos intentar satisfacerlo. Intentarlo. Y que eso era bastante audaz. Y se volvió a sonreir mentalmente, con toda la piedad de que era capaz:

 

—Soplar, chiflar y sacar la lengua a un tiempo. No es humano.

 

Soliloquiaba siempre. Andar y soliloquiar eran sus dones. Andaba para llegar, soliloquiaba para iluminar-se, para esplender en la inmensa luz cósmica que sólo Él era capaz de atrapar. Y siguió andando mientras se sacudía las manos —una primero, la otra después, báculo de por medio—, para librarlas de la escarcha aguachenta, restos de la otrora nieve espesa de la cordillera, que ya empezaba a derretirse por las radiaciones del altiplano. Se secó las manos —una, la otra— en la túnica de brin color morado-equinoccio, se secó las narices de la moquera destilante, y comenzó a alejarse. Se alejaba en el salitre dejando huellas que se volvían puntos en la lejanía; puntos cada vez más unidos hasta formar una línea hacia la inmensidad. Una línea rancia y obscura como su propia Gran Decepción. Allá volvió a recordar al León mientras hacía el viaje postrero, mientras se dirigía hacia la Tercera Piedra: la tercera y última piedra.

 

II

 

En sus viajes, desde el comienzo de los tiempos, llegó a atravesar un par de istmos varios pares de veces: las idas por las vueltas, las vueltas por las idas, en el interminable andarear. Siempre con las sandalias hechas de cortezas del tiempo, siempre con el eco inevitable de sus propios pasos. No siempre siguió el orden de la ruta de los istmos. A veces hizo su camino por mar, nadando o caminando aburrido sobre la llanura ecuórea del mar de los piratas blancos, los indios feroces y los negros dormidos. O por el mar del sur, el de los mariscos bajos de sabor, el Pacífico (o mar del sexo pasivo), que de tanto coito que le ha hecho el del norte (el de los piratas, el de los caníbales), le dejó en preñez de un Niño. El Niño, destinado a causar por siempre los inmensos dolores de parto continentales: “El mar del norte, el mar del sur. El norte El Mar, el sur La Mar. El canal como pene. Pene corto, el más corto que pudieron hallar. Corto pero, sin dudas, infalible”, se decía una vez más, cuando pensaba en ello en los últimos tiempos.

 

Al  volar atrás con el pensamiento a aquellos remotos comienzos de todo, recordaba la playa virginal. Aquella playa a la que fingió  llegar, todo rubio y enmelenado y desfallecido, para que los habitantes de aquel brazo de continente lo identificaran con la Beatitud y la Hermandad y la Humanidad, no ocurriéndoseles un signo más bello para señalarlo que el de una serpiente emplumada (plumas en lugar de escamas): “Rubio de ojos azules en lugar de tanto prieto”. Y fue entonces que nació la Metáfora, la Fe en los Cambios y el Mito del Individuo. Tres cosas que ya no tendrían fin. Entonces supo que había quedado allanado el camino hacia la Primera Piedra. “Una piedra meteórica, posada en equilibrio sobre un risco que mira al valle. Existen sólo otras dos”, era la gran sentencia.

 

Cuando por fin llegó a esa primera piedra, la vio exactamente a como la había pensado: grande, redonda y láctea como un pedazo de luna (era un pedazo de la luna). Atrás había quedado una parte enorme de su tarea, la gran cantidad  de sujetos que le tocó encarnar para que Las Tierras cumplieran su destino. Un tal Lope de Aguirre, conquistador, para cristalizar el mito de El Dorado; un tal Condorcanqui (José Gabriel), vindicador, para vocacionar el martirologio; y —después de varios otros—, un tal Simón Rodríguez, maestro, para obtener un importante juramento hecho en Roma, que daría a luz al elegante jinete mantuano que a fuerza de cabalgar con un sable en cada mano, le diera a Él la oportunidad añorada de hacer su primera parada. Se sentó sobre la piedra blanca a contemplar y a descansar. Contempló y descansó hasta la hora marcada para proseguir el camino: el momento en que la piedra, animada súbitamente, rodara por la vastísima ladera hasta chocar en el fondo del valle profundo. El estrépito, vibrante y lontano, era la señal de reemprender el camino. De actuar de nuevo. Los ecos que desde el fondo enviaba la piedra, contenían el resumen de esta primera jornada; pero no podía detenerse: era preciso abreviar el párrafo.

 

El camino hacia la Segunda Piedra se hizo más largo y complicado. Tuvo que deshacer innúmeros nudos que se empeñaban en enmarañarlo todo después que al heroico petimetre de los dos sables lo sacara de en medio una tonta tuberculosis. Entonces se le hizo urgente apretar el paso, trabajar duro, durísimo, para que no se le hiciera tarde: “Tuve que doblar, decuplicar el turno de trabajo”, se volvía a recordar sin dejar el camino.

 

Y entonces se volvió arduo y ubicuo. Diligente. Tuvo que estar en varios sitios al mismo tiempo en iguales espacios para la epopeya y las memorias. Así fue dictador supremo, perpetuo e ilustrado, en un país del sur sin costas. Poco después se convirtió en  emperador de blondas barbas, esta vez  en el norte, y presidente indio a la par, y poco después correr, para no dejar pasar la oportunidad de encarnar a un recio terrateniente que libertaría a sus esclavos para convertirse en padre de su patria. Y así, moviéndose de un lado a otro, jugó el largo juego de dictador-presidente, dictador-repúblico, presidente-repúblico. Desató guerras civiles (y de las otras) con todo éxito; concursó con un par de revoluciones (para ver qué pasaba); propició golpes de estado en cantidades industriales (ahí se  fue en vicio)  y —para abreviar el párrafo—, promovió el gran desfile de los hombres de mano dura, en tal número, que las gentes de Las Tierras terminaron por aburrirse (la Fe en los Cambios) y zafarse, dándoles la espalda a todos (al menos a aquellos en versión pétrea). Fue entonces que pudo llegar a la Segunda Piedra y sentarse a descansar nuevamente, a contemplar el valle infinito.

 

Muchos muchos quindenios después, se recordaría  recordando durante su larga estadía en la Segunda Piedra: “Me quedé siendo Antonio Conselheiro. Tiene imagen, tiene el mejor traje de andar por Las Tierras”. Había sido, sin duda, uno de sus personajes predilectos. Además, Su Obra, en el Consejero, había quedado perfecta: la gente había acudido en masa a suicidarse por Él (incluído el León de Natuba). Fue una lección de posteridad disfrazada de anécdota histórica. De muy difícil lectura, pero de peso cierto. Lo mismo ocurió con aquel político popularísimo que se metió un pistoletazo frente a un micrófono de la radio (otro querido personaje que encarnó): Otra lección de posteridad (¡y qué lección!). O, aquel presidente que nació0 marioneta y que cobró vida, expulsando del teatro al mismísimo titiritero, para dejar inaugurado el sistema presidencialista de ahora-te-toca-a-ti… Y así había seguido recordando,  dando alante y atrás, atrás y hacia adelante en el resumen histórico que tuvo que hacer en la Segunda Piedra, blanca como la luna, idéntica a la primera. La gente de Las Tierras había ido aprendiendo en los marcos de sus divisiones naturales y preternaturales, es decir, los necios necesitando golpes, los tontos necesitando ver dichos golpes y los menos tontos necesitando oír de los tontos los golpes que caen sobre los necios. Las gentes de Las Tierras habían ido aprendiendo proverbialmente. Y ya no les quedaba más que aprender. Se habían estancado: serían siempre gente de tercera o cuarta categoría. Fue lo último que pensó, antes de que la Segunda Piedra, animada de sí propia, echara a rodar barranco abajo para chocar en el fondo del valle profundo, con el estrépito vibrante y lontano, señal de reemprender el camino, de actuar de nuevo. Los ecos que desde el fondo enviaba la piedra, contenían el resumen de esta segunda jornada. Pero no podía detenerse: era preciso abreviar el párrafo.

 

III

 

Cuando se acabó el camino de salitre, muy cerca ya de la Tercera Piedra, se le volvieron a aparecer las sonrisas mentales. Y Antonio Consejero volvió a sacar de su mocó de vaquero, colgado al cuello, el impreso que había volado hacia Él desde una edad algo remota. Y volvió a pensar en La Novela, arte superior que había terminado por imponerse —por más inteligente y más espontáneo— al Texto Histórico:

 

—Y éstos quieren un cuento: no piden un poco —ahora se carcajeó—. No una novela sino una colección de ellas. Un ejército de novelistas. No una sino varias generaciones de novelistas. Varias que hagan ¡boom, boom, boom…! —y volvió a carcajearse.

 

Ahora se acomoda sobre la Piedra Tercera, la piedra lunar y, por vez primera, a lo largo de sus mil vidas, lo invade el cansancio y la consternación. Ha llegado el Fin de los Tiempos. Él lo sabe, siempre lo ha sabido desde las márgenes inmensurables de su omniciencia. Las Tierras se acabarían para siempre. Ha llegado la hora de fundirse a la piedra meteórica, de integrarse a Ella como estatua de mármol en su pedestal; la piedra que ya no rodará camino abajo, sino que reventará, convirtiéndose en polvo de estrellas (y Él con Ella) y ascenderá en dirección a la gran ruta del universo físico. Todo va a concluir. Ya no tiene energías para más, no tiene mente para hacer todo el recuento de la tercera jornada, en la que se había dado a luz al habitante moderno de Las Tierras de estos tiempos… ¡tan mal hecho!  Los ojos se le cierran. Se duerme.

 

 Entonces cae al suelo, zarandeado por la Piedra, vuelta a animar de sí propia, vuelta a echar a rodar ladera abajo, para  chocar en el fondo del valle profundo, con el  estrépito vibrante y lontano. El Consejero, a gatas, con sus ojos de azogue, ahora más negros y redondos por  el asombro, escucha los ecos que contenían el resumen de esta tercera jornada. Se pone en pie, se sacude las manos en la túnica y vuelve a tomar el báculo:

 

 —Es la señal de reemprender el camino. De actuar de nuevo, ¡de seguir!: es preciso abreviar el párrafo. Ahora sé que no me detendré jamás.

 

V.M.A

 

LA HABANA, MARZO DE 1996

 

CONCURSO DE CUENTO CORTO

 

LATINOAMERICANO

 

Casa de las Américas // Agenda Latinoamericana

 

 1   9    9    6

 

TÍTULO:   LA TERCERA PIEDRA

 

AUTOR :   Vicente Monzón Ambóu

 

CONCURSO DE CUENTO CORTO

 

LATINOAMERICANO

 

 

 

 

 

 

Drogadicciòn televisiva

Drogadicción televisiva

 

Por: P. Fernando Pascual

 

Fuente: Catholic.net

 

 


Puedo enseñarle a un niño cómo funciona la televisión. Puedo enseñar a un adulto cómo está hecha la televisión. Puedo enseñar a un universitario cómo construir una televisión. ¿Puedo enseñar, a un niño o a un adulto, qué hacer con la televisión?

Desde luego, la televisión puede servir para ejercicio de pesas, pero no fue pensada para eso… Otro puede sentir la tentación de tirarla por la ventana, para ver lo que le ocurre a la gente que pasea por la calle. Esperamos que eso se les pase por la cabeza a pocos… Otro puede hacer pruebas sobre la resistencia de la pantalla a un balonazo más o menos fuerte. Las posibilidades de uso de ese misterioso aparato son enormes, y, por lo mismo, también nacen ciertos riesgos.

Si nos asusta el que un hijo pueda tirar la televisión por la ventana, nos puede dejar más tranquilos el ver que ha comprendido su utilidad, y que se sienta todas las tardes y parte de la noche delante de la pantalla, sereno, sonriente, ante lo que otros han programado para él.

Sin embargo, también nos debería preocupar lo que nuestro hijo pueda ver allí, día tras día, hora tras hora. Imaginemos algunos posibles programas (no estoy pensando en ninguno en particular). En unos dibujos animados, unos muñecos simpáticos, cogen a otro muñeco. Juegan con él, y en un determinado momento lo hacen pedazos y lo tiran. En una película, el protagonista, un joven fuerte y generoso, decide un día matar a puñaladas a un enemigo, del modo más sangriento que el guionista haya podido imaginar. En otra serie televisiva, un “culebrón”, una chica aburrida, le dice a su amiga: “quiero tener un hijo”. La otra le pregunta: “¿con quién?” Y la primera responde: “con el primero que encuentre”. Y en un festival de canciones, el artista repite, una y otra vez, obsesivamente, “¡quiero matarte, quiero matarte, quiero matarte!”, mientras las y los fans gritan enloquecidos de entusiasmo…

Si estamos atentos a que el niño no tire el televisor por la ventana, por el daño que pueda causar a otros, deberíamos también estar atentos a lo que pueda ver el niño, a lo que las imágenes y palabras que pasan ante sus ojos y oídos puedan estar produciendo en su corazón. A veces escuchamos con indiferencia las estadísticas que aparecen de vez en cuando en la prensa: en cada año de televisión se transmiten tantos miles de asesinatos, tantos miles de infidelidades matrimoniales, tantos millones de groserías, tantos miles de imprecisiones e, incluso, de datos completamente falsos, etc.

¿Qué puede quedar en el corazón de un niño que es bombardeado por todos estos estímulos?

La respuesta está en los padres y en los maestros. Si saben dar criterios y normas sobre cuánto tiempo se puede usar la televisión y sobre qué programas se pueden ver, evitarán la “drogadicción televisiva” de sus hijos, y les ayudarán a escoger bien los programas, a juzgar las imprecisiones, a corregir errores, a retener lo bueno y rechazar lo malo. Lo mismo se puede aplicar a quienes ya desde muy pequeños se inician a los juegos electrónicos, no siempre hechos para promover la justicia y el bien…

Este trabajo puede parecer difícil, pero no es imposible. Hay que pensar en modos para controlar lo que el niño ve y para que el tiempo que pasa ante la pantalla a colores no sea exagerado. Esto se puede lograr de muchas maneras. La primera, estableciendo un horario de uso, de forma que más allá de los tiempos previstos por los padres la televisión se convierta en un aparato “intocable”. La segunda, viendo con los hijos algunos programas para que puedan aprender a juzgar lo que allí se transmite. Obviamente, lo que se vea se adaptará a la edad del niño. En este punto, conviene ser muy realistas: el niño pequeño capta mucho más de lo que imaginamos. Si ve a una pareja en pleno acto sexual, presentado como un momento puramente placentero, y no como parte de un proyecto de amor y de vida, puede llegar a concebir la sexualidad como algo para “usar y tirar”. Si ve a un esposo o esposa que cambia de amante como se cambia uno de vestido, puede hacerse la idea de que la variabilidad de opciones es la cosa más normal del mundo. Si ve que dos adolescentes roban coches y se divierten como locos a base de chocarlos contra las cabinas telefónicas de una ciudad, puede creer que en la vida toda diversión es posible y que no se producen traumas después de haber hecho travesuras monumentales…

Desde luego, hay veces en las que uno piensa: “mejor renunciar a la televisión en familia…” Como lo que pueda ocurrir detrás de esa pantalla es súper imprevisible, uno tiene la tentación de no dedicar un minuto más a ver si hoy van a poner algo bueno. Una opción así, radical, evita muchos males, pero conviene pensar si no hay otras maneras de aprovechar lo poco bueno (a veces puede ser mucho) que aparezca en la pequeña pantalla. Puede ayudar, por ejemplo, el grabar programas útiles para pasarlos luego a los hijos, etc.

El reto está allí, como en todo descubrimiento humano. Cuando hace muchos siglos las distintas culturas descubrieron las medicinas, muchos se dieron cuenta de que con ellas se podría curar o se podría matar. Un buen uso de los medicamentos ha salvado millones de vidas. También la televisión, usada con criterio y medida, puede ser un valioso instrumento de formación. Toca a cada familia aprender a usarla. Aunque lleve tiempo: es mejor enseñar a ver la televisión ahora que no lamentar los problemas mañana, cuando a veces sólo quedan las alternativas de recurrir a un psicólogo o de visitar al hijo en un correccional…