EL PERDÓN

Quizás uno de los sueños del hombre es lograr vivir gozando de paz interna. Pero muchos factores parecen obstaculizar este deseo. Uno no tiene que esperar a que surja una crisis o aparezca una enfermedad, o se esté muriendo alguien para hacer las paces con los seres queridos.

Una de las penas mas grandes en el Duelo es justamente no poder tener paz. Porque generalmente se vive con ese sentimiento de culpabilidad, conflictos no resueltos, enojos, amarguras, frustraciones, rencores, decepciones que han sucedido en nuestras vidas, y no se ha sabido PERDONAR y todas estas emociones reprimidas juegan un papel determinante en la salud mental, física y espiritual.

Uno puede experimentar grandes alegrías en las relaciones familiares, pero también se puede sentir un gran dolor dentro de ellas. A veces el lastimar es accidental, a veces es deliberado. El hombre suele lastimar al que más quiere, a aquel al que nunca debería lastimar.

No es fácil comprender el verdadero sentido del perdón y la libertad emocional que nos puede otorgar el simple hecho de perdonar. El perdonar es el darte la oportunidad de experimentar la felicidad y el amor, en lugar de la frustración, el rencor, amargura, etc

 

EL PERDÓN ES UN REGALO PARA NOSOTROS.

¿EXISTE DUELO ANTE LA PERDIDA DE LA LIBERTAD INTERIOR?

La pérdida de la libertad interior es algo que no se puede observar a simple vista, sin embargo muchas son las personas que la han perdido, pero ellas no sólo lo ignoran, sino que van por la vida de engaño en engaño.

Para el tanatólogo es importante este descubrimiento en sus pacientes, ya que ésta pérdida puede estar encubriendo actitudes, síntomas, signos y respuestas, entorpeciendo el tratamiento y, por consiguiente la curación.

El manejo adecuado ante la pérdida del a libertad interior, proporcionará al tanatólogo la satisfacción de curar al paciente.

CAMINOS PARA ENCONTRAR SIGNIFICADO EN LA VIDA

o      Haciendo una hazaña, una actividad o algo creativo.

o      Experimentando un valor.

o      Sufriendo

o      Logrando un “crecimiento simbólico”.

o      Descubriendo (a uno mismo).

o      Eligiendo.

o      Experimentando.

o      Asumiendo responsabilidad.

o      Promocionando la auto-trascendencia.

o      Sintiendo culpabilidad.

o      Padeciendo dolor.

o      Encontrando la muerte.

LA OPORTUNIDAD DE RECONOCER VALORES ACTITUDINALES ESTA, EN CONSECUENCIA, siempre presente cada vez que la persona se encuentra confrontada por un destino sobre el que sólo puede actuar aceptándolo. El modo en que lo acepta, el modo en que soporta su cruz, el coraje que manifiesta en el sufrimiento, la dignidad que muestra ante el dolor y el desastre, es la medida de su cumplimiento humano. (Franckl, 1986).

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