EL TEÓLOGO
Nº 2


Reencarnación

Conocimiento originario de la humanidad y fe cristiana originaria

«Lo que el hombre siembre es lo que cosechará» ¿Es esto realmente así? La respuesta a esta frase sería en todo caso una clave para la propia vida, para poder entender y poder cambiar todos los sucesos de la misma.
También Jesús de Nazaret y los cristianos de los primeros tiempos conocían esta «ley de siembra y cosecha».

Según esto, una siembra germina en esta vida, en el Más allá o en una vida terrenal posterior. Para esto el hombre recibe mucha ayuda, por ejemplo, innumerables llamadas de atención y advertencias que le ayudan a evitar un infortunio. 


Jesús dijo sobre encarnaciones pasadas: «Cuando contempláis vuestra imagen y semejanza, os alegráis; pero cuando veis vuestras propias imágenes hechas antes que vosotros – ¿cuánto podréis aguantar?» (Evangelio de Tomás, vers. 84)

La meta del camino cristiano es poner fin a las encarnaciones en el cuerpo humano y el retorno de todas las almas y seres humanos a su Hogar eterno.

Contenido:

parte: Siembra y cosecha, reencarnación

No existe ningún «misterio de Dios»
Una regla básica de la física
Sobre el momento y la forma de la muerte
La palabra profética
Vestigios del pasado
¿En qué Dios creo?
Sobre el Cristo crucificado
Reconocer las causas
Vida pasada, vida actual, vida futura
De lo que hablan los sacerdotes
Advertencias
Cuando alguien se enreda en sus pensamientos
Escuchar su propio interior
Sobre el sufrimiento de los animales
No existe un Dios que castiga
Sobre el llamado pecado original
Ningún sacerdote puede liberar de los pecados
Sobre el Papa
Solicitud de perdón por el actuar eclesiástico
Reconciliación
El karma de los sacerdotes y curas
Libro de la vida, película de la vida

 

parte: Siembra y cosecha; reencarnación en Jesús de Nazaret, en la Biblia y en el cristianismo originario

La lucha por la verdad
Reencarnación en Orígenes y s. Agustín
Reencarnación en el cristianismo originario
El vaso con el «brebaje del olvido»
Reencarnación en la Biblia
Jesús sobre la «sustituciones del cuerpo»
¿Vidas anteriores o pecado original?
Del nacido ciego
Job
Como la Biblia fue acomodada
¿Ojo por ojo, diente por diente?
Jesús enseñó la ley de siembra y cosecha
«Por sus frutos los conoceréis»

             

parte: Siembra y cosecha, reencarnación

El periodista: La fe católica y la protestante luterana no conocen la reencarnación. Usted fue pastor evangélico luterano y cree ahora en le reencarnación ¿Cómo sucedió esto?


El teólogo:
Yo quise vivir como cristiano y seguir a Jesús de Nazaret, y al comienzo creía que la enseñanza de una posible reencarnación no era cristiana. Como estudiante de teología, y más tarde como pastor, me hice cada vez más consciente de cuán grandes eran las tensiones y contradicciones entre la enseñanza luterana y la de Jesús de Nazaret, como lo conocía de la Biblia. Durante algún tiempo traté de hacer coincidir ambas cosas, pero un día me encontré frente a la disyuntiva: O luterano o cristiano. Así decidí dejar mi profesión de pastor y poco después me retiré de la Iglesia.

Hoy vivo y trabajo en una comunidad cristiana originaria, cuyo propósito es vivir según los Diez Mandamientos y las enseñanzas del Sermón de la Montaña de Jesús de Nazaret.

Con el correr del tiempo, también llegué a conocer los escritos, sobre Jesús y el cristianismo originario, fuera de la Biblia. Según esto también Jesús y los primeros cristianos sabían de la reencarnación. La meta del camino cristiano es, sin embargo, que las almas de los seres humanos no reencarnen una y otra vez nuevamente en cuerpos humanos, sino que regresen de vuelta «a casa» – a ese su hogar que ellos abandonaron un día. Esto está en contra de más de una enseñanza oriental, donde se pretende como meta la disolución de todas las formas. Allí también se cree que un alma humana puede reencarnar, por ejemplo, en un animal o en una planta. Según el cristianismo originario, la enseñanza de la reencarnación de un alma humana sólo es posible en un nuevo cuerpo humano; aún cuando el alma humana se cargaron considerablemente en una o más encarnaciones y no se agotan cerca su potencial espiritual
 

El periodista: La posibilidad de la reencarnación se legitima como una consecuencia lógica de otro principio más de fe, que dice: «Lo que el hombre siembre es lo que cosechará». Según esto la «cosecha» de esta vida puede ser la consecuencia de una vida anterior. Y lo que se siembra en esta vida puede, bajo ciertas condiciones, brotar en la próxima vida o en vidas posteriores. ¿Esta creencia está así correctamente planteada?
 

El teólogo: Sí. Pero sembrar y cosechar sucede también dentro de una sola vida terrenal. Fundamentalmente creo que no existen las casualidades. Yo creo que todo lo que se nos viene encima tiene una causa.


El periodista:
¿Tiene consecuencias prácticas esta fe?
 

El teólogo: Sí. Por ejemplo, en la vida hay situaciones que causan dolor. Yo me pregunto entonces: ¿por qué me sucedió esto a mí? Y: ¿qué puedo cambiar para que esto no se vuelva a repetir? Si entiendo ciertos acontecimientos de mi vida, como efecto de determinadas causas establecidas por mí mismo, entonces logro conocerme mejor y me hago responsable de todas las situaciones de mi vida. Los siguientes pasos son: Hacer lo mejor de esto e iniciar cambios. Esto, en esta forma generalizada, suena como algo muy sencillo. Pero aquel que tiene alguna  experiencia con esto, sin embargo sabe que ha conseguido un positivo enfoque de vida arduamente
 

El periodista: Existen ahora también situaciones de vida y destinos muy distintos. Unos viven con holgura económica, otros deben luchar a diario por supervivir. Uno se siente feliz, el otro miserable. Esta manera de vivir, de la cual usted acaba de hablar, ¿vale para todas las situaciones?
 

El teólogo: Si no fuera así, uno debería preguntarse ¿Si no soy yo el responsable de mi destino, entonces quién? ¿Puedo culpar a otros? ¿O a Dios? ¿O a una oscura fuerza del destino?

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