QUÉ ES GRANDEZA?

L. RON HUBBARD

La labor más grande que uno puede tener es continuar amando a los
demás a pesar de todas las razones para no hacerlo.

Y la verdadera muestra de sanidad y grandeza es continuar
haciéndolo.

Para el que puede lograrlo, hay una abundante esperanza. Para los
que no, hay únicamente pena, odio y desesperación, y estas no
son
las cosas de que está hecha la grandeza, ó la sanidad, ó la
felicidad.

Una trampa primaria es sucumbir a la invitación al odio. Hay
algunos
que señalan a sus ejecutores. Algunas veces por el bien y la
seguridad de otros, es necesario actuar, pero no es necesario
también odiarlos.

Hacer el deber de uno sin ponerse furioso en contra de aquellos que
buscan detenerlo es una marca de grandeza y sanidad. Y solo entonces
será uno feliz.

El buscar lograr cualquier cualidad deseada en la vida es una cosa
notable. Lo más difícil y más necesario de lograr es amar a
los
demás a pesar de todas las invitaciones de no hacerlo.

Si hay alguna cualidad de santidad, no es el perdonar; el
"Perdón"
es una acción de nivel más bajo y bastante censurable.

La verdadera grandeza simplemente se opone a cambiar ante las malas
acciones en contra de uno, y una persona realmente grande ama a sus
congéneres porque los comprende.

Después de todo, todos están en la misma trampa. Algunos se han
olvidado de ella, otros se han vuelto locos por ella, algunos
están
igual que los que la traicionaron. Pero todos, todos están en la
misma trampa, los generales, los barrenderos, los presidentes, los
enfermos mentales. Actúan como lo hacen porque todos han sido
sujetos a las mismas crueles presiones de este Universo.

Algunos de nosotros estamos expuestos a esas presiones y todavía
seguimos trabajando en nuestros puestos. Otros hace mucho que han
sucumbido y se enojan, torturan y se pavonean tal como las almas
dementes que son.

A medida que somos más fuertes, podemos abrir nuestras manos para
ayudar completamente. Mientras que lo hagamos, podemos entender un
hecho, que la grandeza se deriva de ser fieles a nuestra propia
decencia, de continuar ayudando a los demás sin importar lo que
piensen o digan y a pesar de los actos salvajes en contra de uno,
perseverar sin cambiar nuestra actitud básica hacia el hombre.

La justicia, la misericordia, el perdón, todos no tienen
importancia
al lado de la habilidad de no cambiar porque la provocación así
lo
exige.

Uno debe actuar, uno debe preservar el orden, la decencia, pero uno
no necesita odiar o buscar la venganza.

Es cierto que los seres son frágiles y cometen errores, el hombre
es
básicamente bueno pero puede actuar mal.

El solamente actúa mal cuando sus actos, hechos por orden y la
seguridad de otros, están hechos con odio. O cuando sus
disciplinas
están basadas únicamente en la seguridad de sí mismo sin
importar la
de otros; o peor aún, cuando actúa únicamente cuando le
gusta la
crueldad.

No preservar ningún orden es un acto insano. Uno únicamente
necesita
ver las posesiones y el medio ambiente de los locos para darse
cuenta de esto. Los capaces mantienen un buen orden.

Cuando la crueldad en nombre de la disciplina domina una raza, esta
raza ha sido enseñada a odiar. Y esa raza ha caído en la ruina.
La verdadera lección es aprender a amar. Aquel que camina sano y
salvo a través de sus días debe aprender esto.

Nunca uses lo que se le ha hecho a uno como una base para el odio.
Nunca desees la venganza.

Se requiere verdadera fuerza para amar al hombre. Y amarlo a pesar
de todas las invitaciones para hacer lo contrario, todas las
provocaciones y todas las razones de por qué no debe uno hacerlo.

La felicidad y la fuerza perduran solo en la ausencia del odio.
Odiar es solamente el camino al desastre. Amar es el camino a la
fuerza. Amar, a pesar de todo, es el secreto de este Universo.

© ODD 2003. Todos los Derechos Reservados.

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