Archive for 24 mayo 2008

Algo sobre Constelaciones Familiares

 

Bert Hellinger, nació en Alemania en 1925, estudió Filosofía, Teología y Pedagogía. Durante 16 años trabajó como misionero de una orden católica en Sudáfrica. Más tarde se hizo psicoanalista y a través de la Dinámica de Grupo, la Terapia Primaria, el Análisis Transaccional y diversos métodos de Hipnoterapia llegó a desarrollar su propia terapia sistémica y familiar. Su método de configurar Constelaciones Familiares enfocado directamente hacia la solución, le valió el


BERT HELLINGER

reconocimiento como uno de los terapeutas claves del mundo psicoterapéutico actual, tanto en el ámbito germano-parlante, como también en el resto de Europa y Estados Unidos, donde fue invitado repetidas veces a presentar su novedoso abordaje.
Este enfoque se centra en el sistema familiar en conjunto, que denomina red familiar. A esta red familiar pertenecen: los hijos y sus hermanos, los padres y sus hermanos, los abuelos de ambas partes, a veces, alguno de los bisabuelos, y todos aquellos que hicieron sitio para otros en el sistema, por ejemplo, un primer marido o una primera mujer.
En este trabajo terapéutico, los problemas cotidianos no tienen importancia. Muchos comportamientos actuales de una persona no son explicables desde su situación actual, sino que se remontan a distintos sucesos en su familia de origen, es decir a vivencias de sus padres o antepasados más lejanos. Hellinger ha descubierto en muchos años de trabajo terapéutico, las leyes según las cuales se desarrollan identificaciones e implicaciones trágicas entre los miembros de una familia, leyes que define como Ordenes del Amor.
Un amor interrumpido o un movimiento frustrado hacia uno de los padres puede desequilibrar a todo un sistema familiar; también cuando hubo un miembro de la familia que murió tempranamente, o cuando alguien fue excluido de la familia o se le negó la pertenencia a la misma. Frecuentemente las consecuencias de estos sucesos aparecen en generaciones posteriores causando trastornos e incluso enfermedades en una persona.
Las constelaciones familiares revelan los enredos familiares inconscientes a los que una persona que consulta se halla sujeta. Esto permite restableciendo los Ordenes del Amor encontrar caminos para liberarse de los enredos y configurar una imagen de solución, que libera fuerzas curativas que raras veces se experimentan en psicoterapia con semejante intensidad.
Este trabajo terapéutico no requiere la presencia de toda la familia. Se trata de una terapia individual que se realiza en un grupo de pacientes y terapeutas interesados. Una persona que quiera configurar una constelación en relación a una cuestión determinada, primeramente refiere su intención.
A continuación elige entre los presentes representantes para aquellas personas que integran su sistema familiar actual o de origen, incluyendo un representante para sí misma. Luego las posiciona según su imagen interior en un lugar determinado sin hacer comentarios. Este proceso se realiza de una manera centrada y silenciosa. A continuación la persona que consulta se sienta y observa el proceso.
El terapeuta comienza a preguntar a los representantes por sus sensaciones y sentimientos en sus posiciones concretas. En este caso lo único importante es la percepción que alguien tiene en el lugar que se le asigna. No se trata de representar un papel ni de reinterpretar una situación. Esta percepción y el conocimiento profundo de las dinámicas del sistema guían al terapeuta. A través de varios pasos intermedios, como el uso de frases curativas o ritos del lenguaje corporal, el terapeuta forma una imagen de solución en la que todos reciben el lugar correspondiente.
Se eliminan así los desórdenes e implicaciones sistémicas. La necesidad de vinculación y pertenencia, el equilibrio entre dar y tomar y el orden dentro del sistema son los factores claves. A veces la persona interesada se integra en el proceso de solución, a veces sólo se queda observando. Este trabajo alcanza las profundidades del alma y requiere la cooperación atenta de todo el grupo. Este nuevo ordenamiento permite que vuelva a fluir el amor en el sistema familiar, poniendo en evidencia así el poder del amor y las fuerzas que gobiernan los vínculos en la familia.
Estos talleres que coordino están dirigidos a aquellas personas interesadas en trabajar con asuntos problemáticos de su vida, de su familia o pareja. Aquellas personas que padezcan enfermedades graves, que hayan sufrido repetidas experiencias de infortunio o deseen enfrentar los hechos irremediables de su historia familiar.

CONSTELACIONES FAMILIARES
Dinámicas ocultas

 

Toda enfermedad refleja el trastorno de un orden. Cada vez que excluimos algo de la conciencia perdemos el equilibrio de las fuerzas del alma porque incurrimos en una carencia. El síntoma denuncia una falta, tiene un propósito y sentido e instaura un nuevo equilibrio.
Bert Hellinger, uno de los terapeutas más originales y creativos del mundo actual, investigó en su trabajo con "constelaciones familiares" las dinámicas que conducen a enfermedades graves e implicaciones trágicas en la familia y la red familiar de una generación a la siguiente.
Estas dinámicas son inconscientes:

I– El deseo de un hijo que quiere seguir a algún miembro muerto de la familia (hermano, padre, madre).
En este caso la enfermedad puede estar diciendo:
"Te sigo" a la muerte, a la enfermedad, o a tu destino.
II– Cuando un hijo percibe que alguno de sus padres quiere marcharse o morir. En este caso la enfermedad puede estar diciendo:
"Prefiero morir yo antes que tú" o "Prefiero marcharme yo antes que tu".
III– La expiación de una culpa personal o no. A veces se concibe como culpa aquello que se sustrae a toda influencia humana, como un hijo cuya madre muere al darle la vida.

También existe la responsabilidad personal para con otra persona cuando alguien hizo algo grave. Frecuentemente se pretende reparar dañándose a sí mismo.
Detrás de estas dinámicas hay un profundo sentimiento de amor y lealtad que vincula el alma de la persona a su familia de origen. Pero este amor es ciego, tiene la creencia que a través del propio sufrimiento y muerte redime mágicamente a otros miembros del sistema. Estas metas de amor infantil siguen existiendo en el adulto. La enfermedad le da a la persona la sensación de pertenencia, una sensación infantil de ser acogido en familia. También lleva implícito la arrogancia que con mi enfermedad o muerte podría cambiar los destinos de otras personas, el amor en la familia tanto enferma como sana.
Muchas enfermedades tienen su origen en movimientos interrumpidos hacia los padres.
Hacer consciente donde se interrumpió este amor y sacar a la luz este amor ciego posibilita que se libere encontrando otra solución.

 

 

 

 

Curaciòn por dolor

 
 

¿CURACIÓN A TRAVÉS DEL DOLOR?

 

martes, 10 de julio de 2007

El psiquiatra trabaja relacionando las ideas del paciente con el dolor, es decir, hace que éste asocie sus "ideas equívocas" con sufrimiento, con la esperanza (?) de que después "no tendrá esas ideas" o "no hará esas cosas". Un vívido ejemplo de esto es la aplicación de choques eléctricos a una persona cada vez que fuma un cigarrillo. Después de varios "tratamientos" se supone que puede asociar el dolor con la idea de fumar y así dejará el hábito. No solamente esta técnica disparatada es usada para tratar el vicio del cigarrillo, sino también se la usa para intentar "curar" las tendencias homosexuales. En tiempo primitivos se creía que se podía curar el alcoholismo poniendo veneno en las bebidas, en la suposición de que tomándolas harían que el paciente se enfermara violentamente y adverso a la bebida. El mecanismo básico de esta técnica es algo similar a "si a usted se le ocurre esta idea sentirá este dolor", ¡zás! Como el lector avisado ya se habrá dado cuenta, esta acción supuestamente terapéutica no es más que la implantación de un engrama —tal como lo hacía Pavlov con su perro—, y éste es todo el misterio del "tratamiento" psiquiátrico de la asociación del dolor.

Pero como el engrama es una carga negativa a nivel celular —que funciona similarmente a una orden hipnótica de alto poder porque contiene dolor—, al final resulta peor el remedio que la enfermedad y el paciente terminará en un neuropsiquiátrico para engrosar los bolsillos de la Psiquiatría y obviamente de los laboratorios de drogas.

Siendo que un hábito no es más que la dramatización de un engrama, el paciente al que se le aplica la idea contraria asociándola con el dolor, tendrá entonces dos hábitos opuestos en permanente colisión: deseo fumar-no debo fumar-deseo fumar-no debo fumar… Resultado: ¡esquizofrenia galopante!

En síntesis, la Psiquiatría no es más que una fábrica de dementes, patrocinada, de más está decir, por los gobiernos, que le dedican grandes sumas para que inventen más disparates. Con respecto al electroshock, lamentablemente muy usado aún en Psiquiatría (aunque por razones obvias se oculta), y a la psicocirugía, lo único que hacen es alterar el patrón de comportamiento del individuo reduciéndolo a una condición manejable (robot). El electroshock, además de la lesión cerebral, provoca un daño irreversible a la habilidad, a la eficiencia y a la valía general del paciente. Como dato adicional se puede mencionar que cualquier aplicación de electricidad en el cerebro produce un agrupamiento de engramas, ya se hayan recibido en época prenatal (como ha sucedido en algunos casos), accidentalmente o en manos de psiquiatras. Un electroshock tiene una fuerza más que normal en el banco de engramas y desordena los archivos de memoria, tanto de sucesos pasados como futuros en torno a la zona del shock. Además de esto, la lesión del electroshock conlleva una inconsciencia muy profunda, que después mantiene a la mente en un estado de reducción analítica. No se conoce ningún caso donde esta práctica haya verdaderamente ayudado a alguien, pero sí se saben de los resultados adversos que ha ocasionado. Hace tiempo que los gobiernos de todos aquellos países que se precien de civilizados deberían haber encarado el problema prohibiendo su práctica e incluyéndola en el Código Penal como grave delito a la salud.

SI QUIEREN SABER LOS COMO…PARA SANARSE…HAGA UN COMENTARIO …EN BREVE SERA CONTACTADO POR MAESTRO JOHN MELCHIZEDEK
Según enseñanzas de Richardt

 

 www.redplanetaria.com

 

 

Psicologìa y psiquiatrìa

 

PSICOLOGÍA Y PSIQUIATRIA CADUCARON…AHORA CONCIENCIA UNIVERSAL

 

domingo, 08 de julio de 2007

"CORDURA ES IGUAL A ADAPTACIÓN"
La Psiquiatría es aficionada a sostener que el hombre cuerdo es el que “hace frente a la realidad”, y que al loco le bastará adaptarse al medio ambiente para adquirir salud mental.
Esta afirmación es un tremendo disparate, porque si esto fuera verdad no hubiera llevado al hombre a una victoria sobre los elementos ni sobre otras formas de vida.
El hombre tiene algo más, llámese a esto imaginación creadora o lo que fuere, y no se contenta simplemente con “hacerle frente a la realidad”, como sí lo hacen la mayoría de las formas de vida: ¡El hombre hace que la realidad le haga frente a él! La teoría psiquiátrica en torno a la “necesidad de hacer frente a la realidad” no resiste el menor análisis, ya que mientras el castor -” haciéndole frente a la realidad”−, a lo largo de sus eras de evolución construyó diques de barro y sigue construyendo diques de barro, el hombre, en menos de un siglo, ha avanzado desde el dique de piedra y madera a estructuras gigantescas, como las represas actuales, maravillas de la ingeniería, que incluso han cambiado gran parte de la naturaleza, transformando desiertos en suelo fértil y corrientes de agua en destellos luminosos.
Los animales se contentan con sobrevivir a su medio ambiente y buscan ajustarse a él, pero ese animal –o dios–peligroso que es el hombre, en cambio, tiene una idea “ligeramente” distinta a la que le endilga la despistada Psiquiatría.
La idea de que el hombre es cuerdo cuando se adapta a su medio ambiente es absolutamente falsa, porque el hombre que se adapta a su medio ambiente no sólo no es cuerdo, sino que poco o nada se diferencia de los animales.

POR MAESTRO JOHN MELCHIZEDEK
 
Según las enseñanzas de Richardt