Bert Hellinger, nació en Alemania en 1925, estudió Filosofía, Teología y Pedagogía. Durante 16 años trabajó como misionero de una orden católica en Sudáfrica. Más tarde se hizo psicoanalista y a través de la Dinámica de Grupo, la Terapia Primaria, el Análisis Transaccional y diversos métodos de Hipnoterapia llegó a desarrollar su propia terapia sistémica y familiar. Su método de configurar Constelaciones Familiares enfocado directamente hacia la solución, le valió el


BERT HELLINGER

reconocimiento como uno de los terapeutas claves del mundo psicoterapéutico actual, tanto en el ámbito germano-parlante, como también en el resto de Europa y Estados Unidos, donde fue invitado repetidas veces a presentar su novedoso abordaje.
Este enfoque se centra en el sistema familiar en conjunto, que denomina red familiar. A esta red familiar pertenecen: los hijos y sus hermanos, los padres y sus hermanos, los abuelos de ambas partes, a veces, alguno de los bisabuelos, y todos aquellos que hicieron sitio para otros en el sistema, por ejemplo, un primer marido o una primera mujer.
En este trabajo terapéutico, los problemas cotidianos no tienen importancia. Muchos comportamientos actuales de una persona no son explicables desde su situación actual, sino que se remontan a distintos sucesos en su familia de origen, es decir a vivencias de sus padres o antepasados más lejanos. Hellinger ha descubierto en muchos años de trabajo terapéutico, las leyes según las cuales se desarrollan identificaciones e implicaciones trágicas entre los miembros de una familia, leyes que define como Ordenes del Amor.
Un amor interrumpido o un movimiento frustrado hacia uno de los padres puede desequilibrar a todo un sistema familiar; también cuando hubo un miembro de la familia que murió tempranamente, o cuando alguien fue excluido de la familia o se le negó la pertenencia a la misma. Frecuentemente las consecuencias de estos sucesos aparecen en generaciones posteriores causando trastornos e incluso enfermedades en una persona.
Las constelaciones familiares revelan los enredos familiares inconscientes a los que una persona que consulta se halla sujeta. Esto permite restableciendo los Ordenes del Amor encontrar caminos para liberarse de los enredos y configurar una imagen de solución, que libera fuerzas curativas que raras veces se experimentan en psicoterapia con semejante intensidad.
Este trabajo terapéutico no requiere la presencia de toda la familia. Se trata de una terapia individual que se realiza en un grupo de pacientes y terapeutas interesados. Una persona que quiera configurar una constelación en relación a una cuestión determinada, primeramente refiere su intención.
A continuación elige entre los presentes representantes para aquellas personas que integran su sistema familiar actual o de origen, incluyendo un representante para sí misma. Luego las posiciona según su imagen interior en un lugar determinado sin hacer comentarios. Este proceso se realiza de una manera centrada y silenciosa. A continuación la persona que consulta se sienta y observa el proceso.
El terapeuta comienza a preguntar a los representantes por sus sensaciones y sentimientos en sus posiciones concretas. En este caso lo único importante es la percepción que alguien tiene en el lugar que se le asigna. No se trata de representar un papel ni de reinterpretar una situación. Esta percepción y el conocimiento profundo de las dinámicas del sistema guían al terapeuta. A través de varios pasos intermedios, como el uso de frases curativas o ritos del lenguaje corporal, el terapeuta forma una imagen de solución en la que todos reciben el lugar correspondiente.
Se eliminan así los desórdenes e implicaciones sistémicas. La necesidad de vinculación y pertenencia, el equilibrio entre dar y tomar y el orden dentro del sistema son los factores claves. A veces la persona interesada se integra en el proceso de solución, a veces sólo se queda observando. Este trabajo alcanza las profundidades del alma y requiere la cooperación atenta de todo el grupo. Este nuevo ordenamiento permite que vuelva a fluir el amor en el sistema familiar, poniendo en evidencia así el poder del amor y las fuerzas que gobiernan los vínculos en la familia.
Estos talleres que coordino están dirigidos a aquellas personas interesadas en trabajar con asuntos problemáticos de su vida, de su familia o pareja. Aquellas personas que padezcan enfermedades graves, que hayan sufrido repetidas experiencias de infortunio o deseen enfrentar los hechos irremediables de su historia familiar.

CONSTELACIONES FAMILIARES
Dinámicas ocultas

 

Toda enfermedad refleja el trastorno de un orden. Cada vez que excluimos algo de la conciencia perdemos el equilibrio de las fuerzas del alma porque incurrimos en una carencia. El síntoma denuncia una falta, tiene un propósito y sentido e instaura un nuevo equilibrio.
Bert Hellinger, uno de los terapeutas más originales y creativos del mundo actual, investigó en su trabajo con "constelaciones familiares" las dinámicas que conducen a enfermedades graves e implicaciones trágicas en la familia y la red familiar de una generación a la siguiente.
Estas dinámicas son inconscientes:

I– El deseo de un hijo que quiere seguir a algún miembro muerto de la familia (hermano, padre, madre).
En este caso la enfermedad puede estar diciendo:
"Te sigo" a la muerte, a la enfermedad, o a tu destino.
II– Cuando un hijo percibe que alguno de sus padres quiere marcharse o morir. En este caso la enfermedad puede estar diciendo:
"Prefiero morir yo antes que tú" o "Prefiero marcharme yo antes que tu".
III– La expiación de una culpa personal o no. A veces se concibe como culpa aquello que se sustrae a toda influencia humana, como un hijo cuya madre muere al darle la vida.

También existe la responsabilidad personal para con otra persona cuando alguien hizo algo grave. Frecuentemente se pretende reparar dañándose a sí mismo.
Detrás de estas dinámicas hay un profundo sentimiento de amor y lealtad que vincula el alma de la persona a su familia de origen. Pero este amor es ciego, tiene la creencia que a través del propio sufrimiento y muerte redime mágicamente a otros miembros del sistema. Estas metas de amor infantil siguen existiendo en el adulto. La enfermedad le da a la persona la sensación de pertenencia, una sensación infantil de ser acogido en familia. También lleva implícito la arrogancia que con mi enfermedad o muerte podría cambiar los destinos de otras personas, el amor en la familia tanto enferma como sana.
Muchas enfermedades tienen su origen en movimientos interrumpidos hacia los padres.
Hacer consciente donde se interrumpió este amor y sacar a la luz este amor ciego posibilita que se libere encontrando otra solución.

 

 

 

 
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