EL DESCUBRIMIENTO DEL ALMA HUMANA

POR HORACIO VELMONT

 No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales teniendo una experiencia humana. Teilhard de Chardin.

El hombre no tiene un alma, sino que el alma tiene un hombre. J. Conrad Lewis.

En una época el hombre supo que tenía un alma. Habría sufrido un gran impacto si le hubieran dicho que algún día se tendría que escribir un libro para informarle, como un descubrimiento científico, de que la tenía. L. Ronald Hubbard.

 Científicamente se sabe que el hombre se compone de tres partes: 1) Thetán (alma o Yo Superior); 2) mente y 3) cuerpo.

De las tres, obviamente, el Thetán es la entidad superior, ya que sin alma el cuerpo no tendría animación ni mente, mientras que sin un cuerpo o una mente, el alma continúa teniendo animación y vida.

En este caso es más acertado hablar directamente de espíritu: el espíritu (100 %) es el ser no encarnado.

El término Thetán fue acuñado por L. Ronald Hubbard para referirse al alma o Yo Superior, y resulta más apropiado utilizarlo para erradicar la concepción errónea de que el hombre "tiene" un alma: el hombre "es" esa alma.

La palabra Thetán proviene de la letra griega theta que, en electroencefalografía, indica un ritmo cerebral más lento y predomina en el nivel de la percepción extrasensorial.

En el plano físico, sólo un 10 % de nuestro espíritu anima nuestro cuerpo y nuestra mente. El otro 90 % se encuentra en un plano de vibración superior, el que nosotros llamamos el mundo espiritual.

Cuando desencarnamos seguimos existiendo como espíritu, ya que éste es inmortal.

Mediante la telepatía mediúmnica es posible comunicarse con cualquier Thetán (90 %) o espíritu (100 %).

El Thetán (alma o Yo Superior, o como cada uno guste denominar), fue descubierto por Hubbard y hoy constituye un hecho científico irrefutable.

Además, la única curación válida es la que rehabilita al Thetán (ya se está haciendo, aunque no a través de la Medicina ni de ninguna de sus ramas).

NOMENCLATURA

 

Las denominaciones de las diversas partes del espíritu son:

1) espíritu propiamente dicho: es el espíritu 100 %, es decir, cuando no está encarnado;

2) Thetán (alma o Yo Superior): es el espíritu 90 %, es decir, cuando está encarnado;

3) mente analítica: es el espíritu 10 %, es decir, el Pensador en el plano físico, ya que su 90 %, que queda en su propio plano espiritual, sólo esporádicamente se comunica con el 10 % en forma directa, aunque están en continua conexión.

La mal llamada "muerte" no es más que la reunión del 90 % con el 10 %.

Llamamos "Mente analítica" al espíritu encarnado (10%) porque para saber primero tiene que analizar. En cambio, el Thetán o espíritu no necesitan analizar para saber: directamente sabe, puesto que es concepto.

 

De Daniel José Queraltó

Sobre la parte encarnada

En general las acciones que hacemos con nuestro cuerpo físico son automatismos aprendidos anteriormente, los cuales son interpretados y ejecutados por nuestro cerebro (decodificador) al recibir una orden de nuestro espíritu encarnado, o 10%. Excepciones serían por ejemplo las reacciones o automatismos fisiológicos.

Por ejemplo el cambiarnos de jersey requiere gran cantidad de cálculos y movimientos precisos, los cuales son ejecutados por nuestro cerebro en forma automática. Para este tipo de acciones nuestro 10% de espíritu encarnado no interviene más allá del hecho de decidir dar la orden (aunque incluso eso puede llegar a ser automático), o quizás durante la acción decide alterarla por ejemplo para coger otro jersey distinto.

Un ejemplo complementario sería una acción compuesta de otras acciones, de las cuales olvidásemos ejecutar alguna. Vuelves a casa después de ir un rato en bicicleta y la cantimplora está medio vacía. Decides llenarla de nuevo. La coges, quitas el tapón, tiras el resto del agua, la llenas un poco de agua, la zarandeas un poco para limpiarla, tiras esa agua, le pones el tapón y la guardas en la bici. ¡Te olvidaste de llenarla! Tú 10%, la parte analítica por cualquier razón no estaba atenta. Tu cerebro no se equivocó (suponiendo que no hay ninguna enfermedad); ejecutó razonablemente bien las acciones que le habían sido ordenadas por el 10% de espíritu. Si bien la intención inicial incluía el hecho de querer llenar la cantimplora, era sólo una intención, la cual no había sido enviada todavía al cerebro en forma de orden, y por tanto no fue ejecutada. Otra causa puede ser que el cerebro al tener que ejecutar varios procesos controlados seguidos requiere de más atención por parte del 10% de espíritu, el cual si se distrae no llega a controlar todas esas acciones necesarias.

El hecho que existan estos automatismos no quiere decir en forma alguna que no tengamos el control de nuestro cuerpo, al contrario. Es sólo la forma en que funciona el cuerpo, lo que nos libera de tener que controlar continuamente cada una de las partes que lo componen. Los ejemplos anteriores en este sentido son comparables al latir del corazón, la respiración, etc. con la diferencia de que requieren un aprendizaje.

Nuestro espíritu 10% tiene las características de cualquier espíritu, pero como dijo el espíritu de Ron Hubbard en una canalización:

"Vosotros, en el plano físico, estáis ciegos y sordos. Muy pocas veces captáis lo que dice vuestro Thetán, mejor dicho casi nunca. Es como si trataran de escuchar un susurro en medio del ruido de un taladro como el que usan los piqueteros para romper el pavimento."

Esa limitación es para con nuestro thetán (o 90%) y más aun para el contacto con otros espíritus, pero también está presente en lo que nuestro 10% es capaz de hacer por el hecho de ser espíritu. Nuestro 10% por haber encarnado sin memoria realmente desconoce lo que es. Con el tiempo va aprendiendo a usar el cuerpo, al que está ligado en forma clara, hasta el punto de creer que él es sólo el cuerpo. La unión entre ambos de hecho es real y positiva también a nivel psicológico. Esta percepción es muy fuerte porque precisamente se trata de vivir esta vida, y por tanto nos hace relegar casi totalmente las capacidades de nuestro 10% no relacionadas con el cuerpo físico, las cuales la mayoría de la gente nunca llega a desarrollar.

Los viajes astrales son una muestra de dichas capacidades. Durante un viaje de este tipo, que todos los hacemos aunque sea en forma inconsciente, nuestro 10% actúa sin las restricciones del cuerpo. Precisamente por el propio desconocimiento, el viaje es confundido con el sueño, una fantasía, o directamente es olvidado. Muy probablemente durante la mayor parte de la duración del viaje la capacidad analítica está desconectada, y por tanto nuestra conciencia del viaje será casi nula. No confundir esto con los sueños, que son generados por el cerebro durante su "reordenación" nocturna.

Aparte del hecho de no practicar este tipo de capacidades tanto por desconocimiento, prejuicios, o por su sutilidad, otro gran bloqueo es el producido por el ego con sus derivaciones en forma de roles, preconceptos, engramas… los cuales evitan que nos veamos como somos, ya sea por comodidad, suficiencia, inseguridad, miedos…

Por eso Krishnamurti decía que el ser humano vive condicionado… y Gurdjieff hablaba de que el hombre vive "dormido".

Por supuesto, antes de intentar buscar experiencias como estas que puedan desestabilizarnos, es razonable hacer pasos para estar más equilibrados y poder afrontar algo así con mayor entereza.

Lejos de querer minimizar el papel del cuerpo físico, este es nuestro principal vehículo de desarrollo y colaboración con los demás, y de todo tipo de sentimientos que nos llenan y nos ayudan a avanzar, aun a través del sufrimiento.

 

Más allá del 90%

Nuestro espíritu completo, el 10% más el 90% que queda en el mundo espiritual, o el 100% en un espíritu que no esté encarnado, están formados por energía, la cual contiene el concepto aprendido durante la vida de la entidad. Dicho concepto tiene la propiedad de implicar un nivel de vibración, el cual sitúa al espíritu en su plano correspondiente. No me extiendo en este punto.

Este “cuerpo espiritual” es un automatismo al servicio de nuestra “partícula divina”, la cual es nuestra identidad más profunda. Esta partícula es la parte de nosotros que en realidad tiene libre albedrío (dentro del espaciotiempo) y capacidad analítica, y de la misma forma que nuestro espíritu 10% usa nuestro cuerpo físico, dicha partícula usa el espíritu completo para su evolución.

Del mismo modo que el 10% al encarnar lo hace sin memoria, la partícula al ser creada y tomar el cuerpo espiritual también lo hace sin memoria de su procedencia. También en la misma forma que el 10% se identifica con su cuerpo durante su vida, la partícula divina se identifica con su espíritu. Y siguiendo con los paralelismos, el 10% al desencarnar tiende a volver a formar parte de su espíritu 100% sumando sus identidades, y el 100% al terminar el universo actual volverá a su origen, mediante la unión de la partícula divina con el Absoluto.

Más paralelismos. El cuerpo físico necesita un medio para contener información y poder comunicarse, que en su caso es el lenguaje. El espíritu necesita lo mismo, siendo en su caso el concepto.

Al encarnar generamos una segunda existencia simultánea a la del 90%, la del 10%, que recibe una porción del espíritu. Esta separación en dos espíritus crea en la partícula la visión de separación, provocada por la existencia de dos cuerpos conceptuales. Es decir, el hecho de encarnar no crea otra partícula divina, si no que es la misma usando dos cuerpos espirituales, cada uno con su propio concepto. Al volver a unirse al final de la vida del 10%, ambos cuerpos conceptuales se funden formando de nuevo una sola entidad, que suma ambas experiencias.

 

Más allá de la partícula divina

Desde el punto de vista del Absoluto, el conjunto de todas las partículas junto con el universo físico están contenidas en el espaciotiempo, y por tanto todo lo que pudieron ser, son y serán, es ahora en forma simultánea. Esto implica que el Absoluto, que está dentro pero también fuera del tiempo y de la creación, conoce todo lo que hicimos y haremos. Esto es verdad no sólo para la partícula si no también para el mismo Absoluto, quien siempre es en forma completa, incluyendo toda posibilidad pasada y futura.

Entonces la partícula sería como un continuo que contiene todas sus vivencias simultáneamente, y sólo el hecho de existir una conciencia parcial en cada uno de los momentos posibles de su vida, lleva a la ilusión de la existencia independiente y libre. La parcialidad, el ser parte, es el generador de la sensación de existencia separada del Absoluto.

Quizás alguien preguntará, ¿Y si todo está hecho, por qué vivir? Sólo está hecho desde el punto de vista del Absoluto, no para uno mismo. Nuestra realidad es el aquí y el ahora, y nuestra herramienta es nuestro libre albedrío. Si dejas de vivir caerás en el pozo de la indeterminación y el sufrimiento, y más pronto o más tarde llegarán las preguntas, y con ellas la intención de vivir para encontrarte a ti mismo.

Yo sólo me empecé a encontrar cuando conocí que el otro era importante y comencé a ser más que yo mismo, para formar uno con el otro mediante el amor hecho obra, el servicio. Esa es nuestra propuesta.


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Preguntas recibidas

¿En qué plano se encuentra el 10 % de espíritu? No podemos decir que en el plano físico porque el plano físico es de distinta vibración al del espíritu. Pienso que tiene que ser en el plano espiritual 2, el más cercano al plano físico. Sería algo así como una burbuja en el agua de un vaso: está en el agua pero no pertenece al agua (la burbuja pertenece al plano del aire)… ¿Será así?

El 10 % de espíritu se encuentra morando en el mismo plano que el otro 90 %… ya que si bien está "alojado" en el plano 1, lo que cuenta en realidad es su vibración, que es la misma en TODO el espíritu…
¿Por qué habría de estar el 10 % en el plano 2? ¿Porque le sería más fácil comunicarse? Eso no es cierto, ya que de ser así, los espíritus de LUZ estarían en desventaja con respecto a las entidades del Error.
Y no sé si comparar al 10 % encarnado con una burbuja de aire dentro del agua, ya que es mucho más imperceptible para el común denominador. Diría que es la sutileza que anima un cuerpo inanimado.
Atte: prof. Jorge Olguín.

 

¿Pero podría el 10 % estar frente a frente a su 90 % e incluso "tocarlo" o dialogar con él, etc. o tener vivencias acompañando al 90 % o está "rodeado" (encerrado) por el plano físico?

Recordemos el comienzo de nuestro recorrido, cuando Johnakan me revela el secreto de la encarnación: el espíritu es como una varilla que pasa por el ojo de una cerradura donde queda un 10% de un lado y un 90% del otro. O sea, no es que "se toquen"… ¡son uno!
Y no "siente" que esté encerrado en el plano físico… ¡vivencia el plano físico, ya que pierde la memoria reencarnativa!
Atte: prof. Jorge Olguín.


Extracto de una sesión de Misael Godoy del 2/5/07

Maestro Saint Germain: Bueno, en primer lugar voy a decir que los espíritus, las entidades a nivel suprafísico siempre al encarnar van acompañados de diversas sensaciones. En el plano espiritual esas sensaciones dejan de ser porque ya no existe el cuerpo que produce la sensación propiamente tal en la entidad encarnada. Pero queda como una especie de sensación conceptual virtual en la energía del espíritu, que como experiencia también de lo que ha vivido estando encarnado se lleva consigo, para luego transmitirla a un nuevo embrión.

 

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