Valoración de la autoestima

En la civilización moderna, la angustia y la ansiedad surgen no sólo de situaciones que ponen en peligro la vida, sino que también realizan su aporte los riesgos sociales y culturales que amenazan los valores con los cuales el individuo identifica la razón de su existir.

 Las personas buscamos vivir en una relación más íntima con la propia intimidad, los valores y los sentimientos personales.

El concepto definitorio de este acto de vivir en plenitud, lo aporta la autoestima. Ella constituye el modo en que como personas nos sentimos respecto a nosotros mismos, siendo un elemento esencial para la supervivencia psicológica.

El valor individual, deviene de la relación emocional que acontece en la mismidad de la persona así como de las interrelaciones.

Si uno posee una autoestima elevada, siente que es una persona con importancia, posee una visión mejor del mundo, considerándolo mejor por el simple hecho de que él está ahí, tiene seguridad en sus actos y en su capacidad y competencia.

Es capaz de solicitar ayuda a los demás, emite confianza y esperanza, confía en sus decisiones y respeta a los demás. No tiene reglas para sus sentimientos, se acepta a sí mismo en su calidad de persona. Al respetarse a él mismo, está claramente dispuesto a respetar a los demás.

En cualquier momento de la vida, se puede mejorar la autoestima, dado que los sentimientos, parten de nuestra reacción frente a lo que percibimos, y estos sentimientos, a su vez, serán definitorios en nuestra percepción del mundo.

Hay personas que creen que valen poco, incluso que no valen nada, esperan ser traicionadas, menospreciadas, engañadas, anticipan lo que esperan.

A modo de defensa, se ocultan tras los sentimientos de desconfianza, apartándose del resto de las personas, sumiéndose en un mundo de soledad y aislamiento, que habitualmente se encuentra asociado a estados de ansiedad.
La consecuencia casi inevitable de este aislamiento producido por la desconfianza, es el temor.
La persona temerosa, evita que se tomen riesgos en el camino de la búsqueda de soluciones, generando así un camino aun más autodestructivo.

Uno debe afrontar los desafíos, por más temor que estos presenten, al afrontarlos, el temor desaparecerá.
Una persona con un buen nivel de autoestima, reconoce sus aciertos y errores, sus triunfos y fracasos. Posee los medios para acercarse a los demás, siendo productivo y dándole sentido y orden a las personas y cosas que le rodean.
 Reconociendo los sentimientos, las emociones, los pensamientos, logramos conocernos mejor, obteniendo con ello una mayor capacidad de tolerancia y comprensión para con los demás.

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