Archive for 30 enero 2010

Alegrías y tristezas

ALEGRÍAS Y TRISTEZAS . . .

No cambio la tristeza de mi corazón por la alegría

de la gente, ni mis ocultas lágrimas por una sonrisa.

Prefiero que mi vida sea una lágrima y una sonrisa.

Una lágrima que purifique el corazón, me revele los

secretos de la vida y su oculto sentido, y una sonrisa

que me acerque a los humanos.

Una lágrima con la que pueda acompañar a los desdichados,

y una sonrisa que simbolice mi alegría en la vida.

Quiero morir anhelante y no vivir en el tedio.

Deseo que haya en las profundidades de mi alma, sed de amor

y belleza; porque miré y vi. que los satisfechos son miserables

esclavos de la materia; y escuché y oí que los suspiros del

anhelante son más dulces que la mejor música.

Llega la tarde, la flor recoge sus pétalos y duerme

abrazada a su deseo; cuando llega la aurora, abre

sus labios para recibir el beso del sol, porque la vida

de las flores es deseo y encuentro, lágrimas y sonrisa.

Las aguas del mar se evaporan para convertirse en

nubes que vagan sobre montes y valles, al encontrarse

con el viento, caen llorosas sobre los campos, y luego,

se unen a los ríos; al final de la jornada, vuelven a su

patria, que es el mar.

La vida de las nubes es separación y encuentro,

lágrimas y sonrisa.

Así, el alma… se separa de Dios y camina en el mundo

de la materia, luego pasa cual nube sobre la montaña

de la tristeza y los valles de la alegría, y después,

al encontrarse con los vientos de la muerte,

regresa a su lugar de origen:

Al mar del amor y de la belleza… a Dios!

Kalhil Gibran

 

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¿Miedo o ansiedad?

La serpiente que era amiga de los niños 
domingo, enero 17, 2010, 12:00 AM – Reflexiones
Escrito por Administrador

Los seres humanos hemos evolucionado mucho en las últimas décadas. La revolución industrial y la actual revolución tecnológica nos han dado a los seres humanos una forma de controlar lo que ocurre a nuestro alrededor. Los grandes avances en la medicina, en las comunicaciones, en los procesos tecnológicos hacen que cada vez estemos más alejados evolutivamente de los hombres del medievo o de los primeros homínidos. No obstante, hay algo que todavía arrastramos desde que el ser humano comenzó a considerase como tal y que no hemos podido eliminar ni con las más modernas técnicas. Seguimos teniendo miedo.

Al igual que cualquier animal, el ser humano lleva en sus genes, en su cerebro más reptiliano, respuestas automáticas ante la amenaza. Cuando nos vemos en peligro, como cualquier animal, huimos o evitamos la situación. Esto nos ha hecho sobrevivir, nos ha permitido seguir adelante a lo largo de los siglos.

Pero también existen miedos aprendidos. Los primeros homínidos tenían miedo porque vivían en un mundo muy peligroso. Cualquier error, cualquier duda, les llevaba a la muerte. Hay muchos miedos que no están en nuestros genes y que, sin embargo, hemos ido arrastrando en las diferentes generaciones humanas. Los miedos aprendidos son aquellos que no están basados en peligros reales, sino que se basan en nuestra imaginación. Los seres humanos, al contrario que los animales, tenemos imaginación, podemos crear ideas nuevas, tener fantasías. Pero las fantasías nos pueden jugar malas pasadas, porque nos pueden hacer creer como real algo que no existe.

Esa es la base de la ansiedad. La persona que tiene ansiedad se imagina peligros de futuro que no existen en el presente. La ansiedad está basada en preguntas del tipo “¿Y si me pasa tal cosa?”, “a lo mejor me ocurre tal otra”, etc. Sin embargo, la ansiedad comienza cuando nuestro cerebro detecta que han ocurrido cambios en nuestra vida, pero nosotros seguimos haciendo lo mismo. Es decir, la ansiedad es consecuencia de que no nos adaptamos bien a los cambios.

Pero no es de ansiedad de lo que quiero hablar hoy. Hoy quiero hablar de los miedos no patológicos que tenemos los seres humanos y que nos bloquean, nos impiden avanzar. Cuando un bebé nace no tiene miedo, el miedo lo adquiere por aprendizaje. A principios del siglo XX unos investigadores entregaban a unos bebés serpientes para que jugaran. Los bebés, que no tenían experiencia previa, aceptaban muy complacidos sus nuevos juguetes. Después los investigadores, al mismo tiempo que entregaban las serpientes, hacían que los padres de los bebés comenzaran a gritar y lamentarse. Claro, lo bebés aprendían que las serpientes eran peligrosas y a partir de ese momento los bebés habían aprendido una fobia ante las serpientes.

No sólo aprendemos a tener fobias, sino que aprendemos de nuestro entorno todos los miedos culturales que hemos ido arrastrando a lo largo de los siglos, sobre todo miedo al cambio, miedo al riesgo, miedo a salirnos de nuestra zona de seguridad. Los miedos tienen que ver con lo desconocido, con la zona de sombra que rodea a cada persona.

¿Cuáles son tus miedos? ¿Cómo sería tu vida si no tuvieras ningún miedo? ¿Cómo sería tu vida si supieras que no te vas a equivocar? ¿Cómo sería tu vida si fueras capaz de modificar cualquier pequeño detalle que ya no te hace feliz? ¿Cómo sería tu vida si fueras capaz de asumir pequeños riesgos?

Cuéntame tu experiencia.

Ricardo Ros

¿Eres codependiente?

 

Las Señales de una Relación

Codependiente

 

 

¿Tiene Usted dificultad desarrollando o sosteniendo relaciones saludables

y satisfactorias?

¿Se obsesiona Usted con ayudar y rescatar a las personas necesitadas?

¿Se encuentra Usted en relaciones donde Usted lo da todo y la otra

persona toma todo?

¿Esta Usted tratando de controlar a alguien? ¿Alguien está

tratando de controlarlo a Usted?

¿Haría Usted cualquier cosa, o toleraría casi cualquier cosa, contar de no romper una

relación? ¿Teme Usted ser abandonado?

Las preguntas de arriba representan algunas de las señales de la codependencia. Codependencia

es una condición emocional y del comportamiento de una persona que afecta la habilidad de esa

persona para tener relaciones saludables, mutuamente satisfactorias. También conocida como

“adicción a las relaciones,” los codependientes a menudo forman o mantienen relaciones que están

basadas en el control y en la necesidad en vez del amor y el respeto.

Los que “reciben” y los que dan “cuidado”

Las relaciones codependientes se componen de personas que “reciben” y personas que dan

“cuidado”. Los que reciben tienen una excesiva necesidad de controlar a las personas alrededor

de ellos, incluyendo a su esposo o esposa, sus niños y sus compañeros de trabajo. El que recibe

trata de controlar todo, obteniendo amor, atención, aprobación o sexo de los demás con cólera,

culpa, violencia, crítica, irritación, rectitud, la necesidad, el toque invasivo, conversación sin parar

y/o el drama emocional.

Los que dan cuidado, por otra parte, ignoran sus necesidades y sus deseos para satisfacer las

necesidades y los deseos de otros. Viven para y a través de otros, no por el bien de entregarse, pero

porque quieren validez y amor a cambio. Ya que es casi imposible para los que dan cuidado decirle

“no” a alguien, pueden encontrarse ellos mismos siendo victimas en relaciones abusivas tanto

físicamente como emocionalmente. Ellos creen que si pueden ser bastante buenos, o si aman lo

suficiente, pueden cambiar el comportamiento de la otra persona.

Las emociones reprimidas

Los sociólogos explican que el comportamiento de la codependencia es frecuentemente causado

por crecer en una familia disfuncional. Una familia disfuncional es una en la cual los miembros

padecen de miedo, mal humor, dolor, o vergüenza que es ignorada o negada. Los problemas

subyacentes pueden incluir abuso de alcohol o de drogas, enfermedad mental crónica, maltrato

físico, abuso sexual, abuso emocional, divorcio, o viviendo en un ambiente hipercrítico o poco

cariñoso. Las familias disfuncionales no admiten que existen los problemas. No hablan de ellos ni

los enfrentan. Como consecuencia, los miembros de familia aprenden a reprimir emociones y hacer

caso omiso de sus necesidades. La necesidad obsesiva del codependiente para “ayudar” a otros

– su obsesión con los demás – es la forma que aprendió el codependiente para evitar o “no sentir”el dolor emocional,

la soledad o la poca estimación en si mismo que sufrio desde niño.

 

Las Características de las Personas

Codependientes

 

Según la Salud Mental Americana, las

características de una persona codependiente

pueden incluir:

Un sentido exagerado de responsabilidad por

las acciones de otros

Una tendencia para confundir el amor con la

lastima, con la tendencia de “amar” a

personas que compadecen y rescatan

Una tendencia de hacer más de lo que se les

pide, todo el tiempo

Una tendencia de sentirse lastimado cuando

los demás no reconocen sus esfuerzos

Una dependencia poco saludable en las

relaciones. El codependiente hará cualquier

cosa para aferrarse a la relación; para evitar

el sentimiento de abandono

Una necesidad extrema para la aprobación y

reconocimiento

Un sentido de culpabilidad si impone su voluntad

Una necesidad apremiante para controlar a otros

Una falta de confianza en se mismo y/o en otros

El miedo de ser abandonado o estar solo

Dificultad identificando sus sentimientos

Rigidez/dificultad adaptándose a cambios

Problemas con la intimidad

Mal humor crónico

Mintiendo/deshonestidad

Escasa comunicación

Dificultad en hacer decisiones

Qué hacer

Si Usted se identifica con varias de las

características mencionadas arriba o esta

desatisfecho con si mismo o con sus relaciones,

empiece por aprender más acerca de la

codependencia. Mientras más comprenda Usted

sobre la codependencia mejor podrá combatir

sus efectos. Considere buscar ayuda de un

consejero profesional con experiencia en ayudar

a las personas con codependencia. Un

consejero profesional le puede ayudar a estar

más consciente de comportamientos y acciones

dañinas a Usted, y trabajar con Usted para

desarrollar nuevas maneras más saludables de

enfrentar la vida. Los grupos de ayuda propia

para la codependencia también pueden ser una

fuente invaluable de aprendizaje y apoyo.

Su EAP esta aquí para ayudar

Para ayuda y apoyo con asuntos relacionados con

la codependencia, pongase en contacto con su

Programa de Asistencia Para los Empleados (EAP)

para asesoramiento confidencial, referencias o

información. Estamos aquí para ayudarle

The Lexington Group

PROGRAMA DE ASISTENCIA PARA EMPLEADOS

Ayuda comprensiva e individual para preocupaciones personales o

sobre la familia esta solamente a una llamada de distancia.

Para ayuda confidencial 24 horas al dia, llame a The Lexington

Group, un proveedor internacional del Programa de Asistencia Para

los Empleados al:

United States 1-800-676 HELP (4357)

Canada 1-800-567-4343

England 0-800-169-6706

Mexico 001-888-819-7162

Puerto Rico 1-800-676-4357

TTY 1-800-955-8339

website http://www.the-lexington-group.com

Canto al Amor

 

 

            

 

 

"Canto al amor", de la Primera carta a los Corintios de San Pablo.

 

              Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor,

 

                 no soy más que una campana que toca o unos platillos que resuenan.

 

                                             

 

            Aunque tenga el don de profecía y conozca todos los misterios y toda la ciencia,

 

           y aunque tenga tanta fe que traslade las montañas, si no tengo amor, no soy nada.

 

                                             

 

          Aunque reparta todos mis bienes entre los pobres y entregue mi cuerpo a las llamas,

 

                               si no tengo amor, de nada me sirve.

 

                                              

 

                     El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia,

 

                                 no es presumido ni orgulloso;

 

                   no es grosero ni egoísta, no se irrita, no toma en cuenta el mal;

 

                     el amor no se alegra de la injusticia; se alegra de la verdad.

 

                                             

 

                    Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera….

 

                    Tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza y el amor.

 

                            Pero la más grande de las tres es el amor”.

 

Palabras inútiles

 

 

Estoy viva como fruta madura… – Poemas de Gioconda Belli

 

Poemas » gioconda belli » estoy viva como fruta madura

Estoy viva como fruta madura…
Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.
       
No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,        
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.
       
Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavalos alegres marchando hacia el colegio.
       
Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,        
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.
       
Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.

 

Deséame como a fruta madura como a la miel mas pura piensa en beber mi dulzura hasta llegar a la locura goza el embrujo de mi calor siente de mi piel el ardor embriágate con mi candor que todo eso es amor Besa mis labios quemando que sientan que estoy amando quiero envolverme en tu alma hasta que venga la calma solo no dejes de amarme y en tu pecho de arrullarme sin razón y sin medida que para hacer todo eso solo necesitas la vida .