Archive for 29 mayo 2010

Diario de una bruja

 

Análisis del libro "El Diario e una Bruja" de Phyllis Curott famosa e internacional Suma Sacerdotisa Wicca.

( con referencias de contexto )

Parte 1

Decepción en la magia
Muchas practicantes de magia y ritos relacionados están de acuerdo en que Para lograr un milagro solo se necesita la firme creencia en que sucederá tan solo por el poder de la creencia hablada

A muchas brujas, videntes, magas, Sumas Sacerdotisas les pasa que a veces los resultados de los ritos no son como ellas los esperan.
Aunque crean ciega y tranquilamente que algo sucederá decretando solamente o acompañado de rituales. algunas veces el resultado es totalmente inesperado, contrario a la fe que se tenia. eso deja un un enorme signo de interrogación en la mente de muchas practicantes.

¿Acaso no estaba y segurísima y creía ciertamente que mi decreto daría el resultado? ¿Acaso existe otra voluntad contraria a la mía?
en Realidad pareciera que existe otra Voluntad aparte de la del creyente
Muchas brujas han aprendido esta verdad a duros golpes con la verdadera realidad en estos campos.

Pero luego viene la justificación filosófica de siempre, "es mi karma" "no hice correctamente el rito" "yo creí que creía" "es para enseñarme algo" "es una experiencia de vida" etc. etc.
Para luego seguir creyendo en lo mismo
Los eventos inesperados de los que a todos nos pasa se refleja también en el libro, que describe un asenso al mundo de la prosperidad de la bruja Suma Sacerdotisa Phyllis Curott al lograr un puesto clave en los negocios de la industria discográfica

Milagros sin contar con Dios
Aunque ella, como lo confiesa en su libro, basándose en interpretaciones de la física cuántica cree que el poder de la creencia en que algo sucederá basta para que esto ocurra, Al creer este algo es creado, obedeciendo exclusivamente a la voluntad del creyente. No importa que sea y sin tomar en cuenta otra voluntad mas que la del creyente que lanza el decreto.
se asegura que todo hombre y mujer sobre la tierra puede usar este poder, sin necesitar a Dios. que es la creencia lo que esta generando o creando las cosas. se dice " Si lo crees, lo creas"

Lo que la convenció a Phyllis Curott de entrar al mundo de la magia Wicca fue lo que ella había escuchado decir acerca de la física cuántica.

"Incluso … he tenido conocimiento de que los experimentos físicos cuánticos han demostrado que nosotros podemos influir en los objetos y hasta en las personas
… La magia de ayer es la ciencia de hoy." …los físicos me han proporcionado un gancho para colgar en el mi sombrero de escéptica

El Diario de Una Bruja Phyllis Curott 2006 Editorial Lectrum. Pagina .28,29

de manera que a ella le parecía que los científicos estaban de acuerdo en que solo se requiere de la creencia del creyente para que un evento anómalo o milagro ocurra, así razono que ya no se necesita a Dios, para pedirle milagros, el hombre puede hacer los suyos.
Phyllis Curott ella lo explica así:

No confiar únicamente en una divinidad externa, sino en nuestro propio poder sagrado… somos nosotros quienes lo hacemos … somos la autoconciencia de lo divino, su encarnación y expresión. Solo descubriendo lo sagrado que llevamos dentro, … podremos evitar evitar que suceda algo como la guerra o un asesinato. … Confiar en que Dios haga las cosas por nosotros es como seguir en la infancia, esperar que nuestros padres nos cuiden, Tenemos que tomar la responsabilidad , de actuar con la conciencia de la divinidad compartida. …Es el conocimiento de la divinidad que mora en el interior.
El Diario de Una Bruja Phyllis Curott 2006 Editorial Lectrum. Pagina 332

¿Desde cuando viene la idea de que ya no se necesita a Dios?

Aliester Crownley

En plena epoca Victoriana
se comparaba a Mahoma y decía. "Yo, la Bestia, el Hombre Aleister Crowley, cuyo número es el 666, me presto a revelar esta verdad al mundo".
Haz lo que quieras ha de ser toda la ley
El amor es la ley, el amor sujeto a la voluntad
Todo hombre y toda mujer es una estrella
La magia es la ciencia y el arte de hacer que ocurra el Cambio en conformidad con la Voluntad (humana, sin Dios que intervenga)


En la época victoriana esta idea promovió Aleiester Crownley 1875-1947, considerado como el padre del satanismo moderno unido a la falta de moralidad sexual
según el había 7 Eones en la historia, Pero en 1904 inicio el quinto Eón, una Nueva Era en la historia humana en la que el hombre "será como dios" según las revelaciones que un misterioso espíritu, un dios egipcio llamado "Aiwas" y este le comunico a través de su mujer en estado de trance médium, esta idea dio inicio a varias escuelas ocultistas y poco a poco emigro a otras escuelas filosóficas del tipo "nueva era" y de ahí a algunas otras religiones. manejando el mismo concepto de "nueva revelación"

Los seguidores de Aleiester Crownley y las escuelas ocultistas que le siguieron lo explican así:
"La Sangre y la agonía caracterizaron las fórmulas del Eón de Osiris cuando se consideraba que la Divinidad era un factor externo separado del Hombre y esta Divinidad era adorada por medio del autosacrificio … todavía tenemos arraigado profundamente en nuestro subconsciente este ‘concepto’ de sufrimiento para la redención, para obtener la ‘salvación ‘, de que hay que ser un ‘sufridor’ en la vida para poder merecer la ‘vida eterna’. Pero
En el Eón de Horus, la dualidad Hombre – Dios ya no existe, Dios queda abolido por medio de su Unión con el Hombre, el Hombre se identifica con Dios, de aquí viene la afirmación de Crowley de que "no hay más Dios que el Hombre", o " Somos Dios"

Angela. Introducción a la Qabalah Mágica de Aleister Crownley y el Culto de La Thelema (La Voluntad)

Su niñez y su razón de no tomar en cuenta a Dios:de niño era fuertemente reprendido por sus padres, su madre le apodaba "la Bestia" de adolescente le tomo odio tanto a sus padres como a la religión que le enseñaron.
" Crowley pasó toda su niñez escuchando expresiones sobre "la Voluntad de Dios". Sus padres Religiosos evangelicos mas tradicionalistas, eran ese tipo de personas que introducirían toda afirmación de voluntad con "Si Dios quiere" o "Si es la voluntad de dios". El estado mental inducido por la repetición de una afirmación de este tipo es que el Universo, a efectos prácticos, está predeterminado, y que el hombre no posee libre voluntad en absoluto. De modo que al insistir en "Haz lo que quieras ha de ser toda la ley", Crowley hace una sana afirmación de su propia voluntad, en el espíritu de "Así habló Zaratustra" de Nietzsche. Era su propia manera de afirmar que "Dios está "muerto". Tezcat Aleister Crownley -La Naturaleza de la Bestia-http://www.geocities.com/templodetezcat/satanismo/crowley.htm

 www.rasonu.com

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Amar o depender

Fragmentos del libro AMAR O DEPENDER

 

 

¿Por qué el principio de autonomía genera inmunidad al apego afectivo?

 

Porque la autonomía produce esquemas anti-apego y promueve maneras más sanas de relacionarse afectivamente, al menos en tres áreas básicas:

 

a.    Las personas que se vuelven más autónomas mejoran ostensiblemente   su autoeficacia, adquieren más confianza en sí mismas y se vuelven más autosuficientes.  Se previene y/o se vence el miedo a no ser capaz.

 

b.    La libertad educa y levanta los umbrales al dolor y al sufrimiento.  Al tener que vérselas con el mundo y luchar por la propia supervivencia, elimina de cuajo la mala costumbre de evitar la incomodidad.  En otras palabras, ayuda a la maduración emocional.  Se previene y/o se vence el miedo a sufrir.

 

c.    La autonomía conlleva a un mejor manejo de la soledad.  Los sujetos que adoptan la autonomía como una forma de vida adquieren mejores niveles de autoobservación y una mayor autoconciencia.  Considerando que la soledad está en la base de todo apego, se previene y/o se vence el miedo a la soledad.

 

 

Algunas sugerencias prácticas

 

1.    Hacerse cargo de uno mismo.   Aunque la comodidad te ofrezca sus ventajas, ya es hora de que dejes la inutilidad a un lado.  Hacerte cargo de ti mismo  es un placer indescriptible, mucho más que ser cómodo.  Cuando seas capaz de resolver las cosas sin ayuda, tendrás la maravillosa sensación de andar por la vida a doscientos kilómetros por hora.  Desde hoy, no delegues lo que puedas hacer.  Los intermediarios nunca hacen bien el mandado.  No les duele.  Si tienes la manía de consultarlo todo, date el gusto de equivocarte.  Entrégate a la tentación de los yerros.  Es el único pecado que Dios patrocina en persona.  Si te equivocas, creces; si no te equivocas, te estancas.

 

Empieza por hacer una lista de las cosas que tienes por arreglar o solucionar, y que has dilatado por no contar con un “experto” disponible.  Define tus prioridades, haz un orden del día y de las tareas a cumplir.  Eso sí: ¡no postergues más!  Simplemente empieza.  Tómate el trabajo de llamar por teléfono y averiguar.  Desplázate al lugar. Incomódate hasta los huesos.  Aunque llueva y truene, irás.  No habrá excusas.  No más desidia.  No descuides lo que amas.  Tus pertenencias son importantes.  Cuídalas, quiérelas.   Dale mantenimiento a tu vida de vez en cuando.  Nadie lo hará mejor que tú.  Cuando dejes de encomendarte a otros y te hagas responsable de tus actos, descubrirás tu verdadera fortaleza.

Si has jugado con tu pareja el papel de ser la o el inútil, cámbialo.  Cuestiona ese rol.  Desecha la minusvalía.  No necesitas ser débil para que te quieran.  Tranquiliza a la persona que amas, dile que la querrás mucho más.  La amarás con la fuerza del que no busca seguridad.  Simplemente, la amarás en libertad.

 

2.    Disfrutar la soledad.  Haz las paces con la soledad.  Ya no le tengas tanto miedo.  Ella no muerde, acaricia.  Incluso puede hacerte cosquillas.  Es verdad que a veces nos sobresalta, pero nos enseña.  Quédate con ella unos días.  Pruébala, a ver a qué sabe.  Puedes empezar por salir solo.  Sin compañías de ningún tipo, ni parientes ni amigos.  Ve un día al cine, a la hora pico, cuando todo el mundo va acompañado, y haz la fila con cara de ermitaño despechado.  Muéstrate solitario.  Deja que algunos te miren con pesar (“Pobre, no tiene con quién venir”) ¡Y qué importa!  ¿Acaso necesitas tener un bulto al lado para ver la película?  Un sábado por la noche, reserva lugar en el restaurante de moda de la ciudad.  Ponte tu mejor gala y llega sin compañía.  Acércate a la mesa sin más séquito que el camarero, y cuando te pregunten si esperas a alguien más, contesta con un lacónico “no” (como diciendo “hoy no necesito a nadie”).  Pide un buen vino y degusta la comida como si fuera la mayor exquisitez.  Compórtate como un epicúreo.  Ignora las miradas.   Descubrirás que, afortunadamente, no eres tan importante.  A los cinco minutos nadie se fijará en ti.  Pasarás totalmente desapercibido hasta para los más chismosos.  Saca a pasear tu soledad con garbo y decoro.  Airéala.  No la escondas como si fuera un acto de mal gusto.  No te avergüences de andar con ella.  Muéstrate como un ser independiente.  A la hora de la verdad, no eres más que un ser humano al que a veces le gusta estar a solas. 

 

Busca el silencio.  Contémplalo.  Acércate a él sin mucho ruido.  Saboréalo.  Cuando llegues a tu casa, no corras a conectarte al televisor, la radio, la computadora o el equipo de música.  Primero relájate.  Quédate un rato incomunicado con el mundo.  ¿No te has dado cuenta de que tu cerebro está sobreestimulado?  Desagótalo.  Intérnate unas horas en el sosiego de la falta de noticias.  Elimina toda nueva información por un tiempo.  No hables con nadie.  Enciérrate por dos o tres días.  Descuelga el teléfono. Aíslate.  Practica la mudez.

 

También puedes quedarte unas horas sin estímulos visuales.  Tápate los ojos y juega a ser no vidente.  Desplázate por tu casa y trata de hacer algunas actividades sin mirar.  Utiliza los sentidos silenciosos como el tacto, el olor y el movimiento.

 

Busca un lugar apartado, donde la naturaleza esté presente.  Escápate por unos días.  Aléjate del bullicio artificial y busca el sonido natural.  Deja que tu atiborrada mente se oiga a sí misma sin tanta interferencia.   Medita y mírate por dentro en la calma de una quebrada, o en el concierto de los animales nocturnos (no discutas con los grillos).  Disfruta del “tic tac” de la lluvia.   Reposa bajo un árbol y deja que la brisa se insinúe.  Esto no es sensiblería de segunda, sino ganas de vivir intensamente los sonidos del silencio.

 

Si eres una persona que no tiene pareja y se siente sola, no te apresures a buscar a alguien con la desesperación del adicto.  No te pegues de la primera opción.  La experiencia me ha enseñado que cuando menos se busque el amor, más se encuentra.  El deseo descontrolado asusta a los candidatos de cualquier sexo.  Si la ansiedad se nota y las ganas te salen por las orejas, espantarás a cuanto ser humano se te acerque.  Borra el cartel de tu frente: “Busco pareja”, y cambia su contenido por uno más decente: “Estoy bien así”.  Declárate en estado de soledad por un año.  Pero no porque eres de malas, sino porque tú lo decidiste: “No voy a tener a nadie durante un tiempo” (claro que si aparece el amor de tu vida la cosa cambia).  Cuando hagas las paces con la soledad, los apegos dejarán de molestar.

 

3.    Intentar vencer el miedo.   Con seguridad, y aunque no puedas creerlo, eres mucho más valiente de lo que piensas.  En situaciones límite es cuando más nos conocemos.  Muchas personas que se han pasado la vida muertas del miedo, sacan a relucir una fortaleza asombrosa ante la adversidad.  No estoy diciendo que tengas que ser una versión de Mel Gibson en Corazón valiente, sino que de tus limitaciones puedes sacar el lado audaz que has ocultado.  No hablo de ganar y vencer, sino de intentarlo.  Cuando de verdad lo intentamos, nuestro “yo” se fortalece.  Ese día dormimos mejor.  No habrá remordimientos ni autorreclamaciones.  En paz: “Al menos lo intenté”.

 

Elige un miedo cualquiera que sea irracional y que no sea objetivamente dañino (es decir, una fobia) y enfréntalo.  Puedes hacerlo por aproximaciones sucesivas, o de una sola vez, sin anestesia.  Si son cucarachas, sal a buscarlas.  No escapes al asco o a las sensaciones.  Siente el temor a fondo.  No lo evites, siéntelo.  Métete en el miedo.  Aplástalas.  Salta sobre ellas.   Puedes gritar, insultar y sacudir tu cuerpo al compás de la adrenalina.  Pero no dejes que un mísero y asqueroso insecto proclame victoria.  Si lo intentas una vez, la próxima será más fácil.  Si la vida de un ser querido dependiera de tu miedo a las cucarachas, ya lo hubieras vencido.  Lo mismo puedes intentar con otras aprensiones.  A hablar en público, al rechazo, a las alturas, al agua, a la oscuridad, en fin, cualquiera que sea la fuente de tu miedo, no hay más opción.  Hay que enfrentarlo.

 

Ponte a prueba.  Haz exactamente lo que temes.  No esperes que la situación llegue, provócala.  Llama al miedo.  Rétalo.  A la hora de la verdad, no es más que química corriendo por tus venas.  Es incómodo, pero no duele.  Trata de estar atento a las oportunidades.  Cuando algún evento te produzca temor, míralo como una ocasión para fortalecer tu coraje.  Ésa es la clave.

     

El principio de autonomía te enseña a ser independiente.  A ver por ti mismo sin convertirte en antisocial.  Te muestra el camino de la emancipación psicológica y afectiva.  Cuando una persona decide tomar las riendas de su vida, los apegos no prosperan tan fácilmente.  Se caen, se apagan.  Si ejerces el derecho a ser libre, serás capaz de enfrentar las situaciones difíciles (problemas afectivos incluidos), la soledad será una oportunidad para crecer (no estarás tan pendiente de que te amen), confiarás más en tus capacidades (no esperarás que la pareja te proteja), fortalecerás tu vulnerabilidad al daño y no temerás tanto el abandono.  En conclusión, serás más valiente.  En palabras de Tagore: “No deseo que me libres de todos los peligros, sino valentía para enfrentarme a ellos.  No pido que se apague mi dolor, sino coraje para dominarlo.  No busco aliados en el campo de batalla de la vida, sino fuerzas en mí mismo.  No imploro con temor ansioso ser salvado, sino esperanza para ir logrando, paciente, mi propia libertad”.

 

Walter Riso

 

Toma tu responsabilidad

La rana que pensaba que toda su vida iba a ser un renacuajo 

 

Reflexiones

Escrito por Ricardo Ros

Maribel me cuenta que nunca ha hecho nada en la vida porque sus padres se separaron cuando ella era pequeña. Dejó de estudiar a los 14 años, se casó a los 17 embarazada, se separó a los 19, tuvo tres hijos de diferentes hombres y ahora vive de la caridad pública. Maribel tiene 46 años. Nunca ha trabajado, nunca ha tenido una relación estable, sus hijos, ya mayores, se han alejado de ella.

Estefanía lleva toda la vida trabajando en una fábrica del sector del automóvil. Ahora con la crisis la acaban de despedir. Tiene 55 años y sabe que no va a volver a encontrar trabajo. Se queja de que nunca pudo estudiar porque su familia era muy pobre.

A Salvador le tuvieron que amputar una pierna en su adolescencia tras un accidente esquiando. Dejó de estudiar y nunca quiso trabajar. Desde entonces, tiene 32 años, sigue viviendo en la casa de sus padres. No sale de casa, no tiene pareja y dice que su vida habría sido muy diferente si tuviera las dos piernas.

Para el campo del desarrollo personal no hay atajos. Rige la ley de la cosecha: siempre recogemos lo que sembramos, ni más ni menos. Nuestra vida no está marcada por lo que hicieron nuestros padres o nuestros abuelos; tampoco por circunstancias sobre las que no tenemos control. Nuestra vida está marcada por nuestras decisiones. Lo que tú haces hoy es lo que podrás recoger mañana.

Nacer en una familia pobre, haber vivido la separación de nuestros padres, tener una enfermedad o cualquier otra circunstancia, no significa que nuestra vida tenga que estar marcada permanentemente por estos hechos. El único obstáculo para conseguir lo que deseas eres tú mismo. Si provienes una familia pobre, lucha por salir de la miseria. Si tus padres se han separado, aprende la lección y trata de establecer una relación fructífera con tu pareja. Si tienes una enfermedad, acéptala y sigue adelante. Si tuviste un trauma cuando eras niño, ahora ya no lo eres, ahora como adulto tienes muchos nuevos recursos que puedes poner en marcha para superarte. Nadie hará por ti lo que tú tienes que hacer por ti mismo.

Hazlo lo mejor que puedas con lo que tienes. Trabaja para salir de situaciones que no te benefician. Lucha por superar cualquier escollo que se presente. Si no lo haces tú, ¿quién lo va a hacer?

Cambia la perspectiva con la que ves el mundo y se abrirán ante ti nuevas posibilidades.