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Contra la Eutanasia

Argumentos en contra [editar]

Máquina confiscada en Australia (enero de 2003) al abogado Philip Nitschke cuando pretendía transportarla a los Estados Unidos, el aparato causaba la muerte a través de fuertes dosis de monóxido de carbono y fue de uso legal en el Territorio del Norte entre 1995 y 1997.[2]

Los argumentos en contra inciden en la inviolabilidad de la vida humana, la defensa de su dignidad independientemente de las condiciones de vida o la voluntad del individuo implicado, y las repercusiones sociales de desconfianza que podría conllevar la eutanasia.

La Asociación Médica Mundial considera contrarios a la ética tanto el suicidio con ayuda médica como la eutanasia, por lo que deben ser condenados por la profesión médica. En cambio recomienda los cuidados paliativos.

La postura de las iglesias cristianas en tanto, a nivel mundial, es mayoritariamente contraria a la eutanasia y al suicidio asistido, es el caso de la Iglesia Católica Romana y de las Iglesias evangélicas y pentecostales. La postura del actual papa Benedicto XVI quedó explícitamente recogida en una carta a varios eclesiásticos norteamericanos de 2004:

No todos los asuntos morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia. Por ejemplo, si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra, éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión. Aunque la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, y no la guerra, y a ejercer discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería lícito tomar las armas para repeler a un agresor o recurrir a la pena capital. Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia.[3]

Tercer punto de la carta de J. Ratzinger, al cardenal Theodore McCarrick, Arzobispo de Washington DC

Las Iglesias luteranas y metodistas en cambio, como asimismo la mayoría de las afiliadas a la Comunión Anglicana se oponen en principio, pero dan espacio para la decisión individual caso a caso. Por otro lado, varias iglesias han optado por no pronunciarse a este respecto y enfatizar el valor de la conciencia individual en cuestiones éticas, es el caso de las iglesias católicas afiliadas a la Unión de Utrecht, y algunas Iglesias presbiterianas, entre otras[4]

Referencias [editar]

  1. Roa A. Etica y Bioética. Ed. A Bello, 1998.
  2. Noticia sobre confiscación (en inglés)
  3. Léase artículo en Acipresa, Julio de 2004
  4. Burdette, Amy M; Hill, Terrence D; Moulton, Benjamin E. Religion and Attitudes toward Physician-Assisted Suicide and Terminal Palliative Care, en: Journal for the Scientific Study of Religion, 2005.

Bibliografía [editar]

  • Garrido Sanjuan, Juan Antonio. Acortar la muerte sin acortar la vida. P.P.C. ISBN 84-288-0484-2
  • Serrano Ruiz-Calderón, José Miguel. La eutanasia, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2007, ISBN 8484692078

Enlaces externos [editar]

A favor de la eutanasia [editar]

Contrarios a la eutanasia [editar]

Posición intermedia [editar]

Véase también [editar]

Artículos relacionados [editar]

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Eutanasia"

Categorías: Ética | Glosario de términos médicos | Derecho penal | Suicidio | Eutanasia | Wikipedia:Artículos destacados en w:id

 

Niños con hiperactividad

 

La hiperactividad es un trastorno de la conducta en niños, descrito por primera vez en 1902 por Still. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.

Perfil de un niño hiperactivo

Según Still, estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos. También son niños difíciles de educar, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en algo, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal. Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean. Esto junto sus estados de ánimos bruscos e intensos, su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, hace que creen frecuentes tensiones en casa o en el colegio. En general son niños incapaces de estarse quietos en los momentos que es necesario que lo estén. Un niño que se mueva mucho a la hora del recreo y en momentos de juego, es normal. A estos niños lo que les ocurre es que no se están quietos en clase o en otras tareas concretas.

Los indicadores de hiperactividad según la edad del niño

– De 0 a 2 años: Descargas mío clónicas durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.
– De 2 a 3 años: Inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes.
– De 4 a 5 años: Problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas.
– A partir de 6 años: Impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.

Causas de la hiperactividad infantil

La hiperactividad infantil es bastante frecuente, calculándose que afecta aproximadamente a un 3% de los niños menores de siete años y es más común en niños que en niñas (hay 4 niños por cada niña). En el año 1914 el doctor Tredgold argumentó que podría ser causado por una disfunción cerebral mínima, una encefalitis letárgica en la cual queda afectada el área del comportamiento, de ahí la consecuente hipercinesia compensatoria; explosividad en la actividad voluntaria, impulsividad orgánica e incapacidad de estarse quietos. Posteriormente en el 1937 C. Bradley descubre los efectos terapéuticos de las anfetaminas en los niños hiperactivos. Basándose en la teoría anterior, les administraba medicaciones estimulantes del cerebro (como la benzedrina), observándose una notable mejoría de los síntomas.

Síntomas en un niño hiperactivo

Los síntomas pueden ser clasificados según el déficit de atención, hiperactividad e impulsividad:
– Dificultad para resistir a la distracción.
– Dificultad para mantener la atención en una tarea larga.
– Dificultad para atender selectivamente.
– Dificultad para explorar estímulos complejos de una manera ordenada.
– Actividad motora excesiva o inapropiada.
– Dificultad para acabar tareas ya empezadas.
– Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla.
– Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo).
– Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen.
– Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes: no pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan todo lo que pueden los deberes y obligaciones. Siempre acaban haciendo primero aquello que quieren.
– Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. En los juegos es fácil ganarles por este motivo, pues no piensan las cosas dos veces antes de actuar, no prevén, e incluso contestan a las preguntas antes de que se formulen.

Consecuencias en la familia con un niño hiperactivo

Los padres suelen definir a un hijo hiperactivo como inmaduro, maleducado y gamberro. Sus comportamientos generan conflictos en la familia, desaprobación y rechazo. Son irritantes y frustrantes en cuanto al éxito educativo de los padres, y algunos niños tienden al aislamiento social. Este trastorno ya se detecta antes de los 7 años y unos tienen síntomas más graves que otros. Una cosa que hay que tener en cuenta, es que si los padres riñen exageradamente al niño hiperactivo, pueden estar fomentando un déficit de autoestima por su parte (sobretodo si lo critican por todo lo que hace) y realimentan el trastorno, ya que el pequeño acabará por no esforzarse por portarse bien, pues verá que siempre acaban riñéndole haga lo que haga.

Tratamiento de la hiperactividad

El tratamiento depende de cada caso individual.
El tratamiento farmacológico es a base de estimulantes para ayudar a que el niño pueda concentrarse mejor, y sedantes en el caso de que el niño muestre rasgos sicóticos.
El tratamiento psicoterapéutico está destinado a mejorar el ambiente familiar y escolar, favoreciendo una mejor integración del niño a la vez que se le aplican técnicas de modificación de conducta.
El tratamiento cognitivo o autoconstrucciones, se basa en el planteamiento de la realización de tareas, donde el niño aprende a planificar sus actos y mejora su lenguaje interno. A partir de los 7 años el lenguaje interno asume un papel de autorregulación, que estos niños no tienen tan desarrollado. Para la realización de cualquier tarea se le enseña a valorar primero todas las posibilidades de la misma, a concentrarse y a comprobar los resultados parciales y globales una vez finalizada.

 

 

Comentario de Milko con el cual estoy de acuerdo

 

Con un monopolio virtual sobre la salud mental, los psiquiatras están fabricando y promocionando una supuesta crisis de salud mental en el mundo como justificación para obtener miles de millones de euros mas en fondos y mayor control sobre la población. Para asegurar que se le den fondos, la psiquiatría promueven sus fracasos intencionalmente, a pesar de que este dinero no va a comprar ninguna cura ni va a proporcionar ningún beneficio para los pacientes ni la sociedad. Por eso la cobertura de seguros gubernamentales no deberían mantenerlos. El profeso Thomas szasz dice: "Privados del apoyo profesional de la medicina y de la justificación social del tratamiento, los terapeutas del comportamiento tendrían que ofrecer sus servicios en el mercado abierto. Y allí no podrían forzar a clientes involuntarios a que hicieran cosas que no quieren hacer, ni podrian engañar al público y al estado para que les mantengan a costa de los contribuyentes" Dado que las drogas que dañan los nervios y los tratamientos abusivos esclavizan a millones de personas más , y que experimentamos un incremento marcado en cada problema imaginable, empeorado (cuando no creado) por las soluciones falsas de la psiquiatría, es evidente que la psiquíatria misma no puede se reformada, SOLO QUEDA ABOLIRLA.

 

milko

Un video documento increible pero cierto http://www.gofish.com/player.gfp?gfid=30-1055418

 

 

Persuación

La seguna etapa del lavado de cerebro es la Persuasión para causar la incapacidad de pensar en forma independiente, por ejemplo,
 implantando impulsos sugestivos en la mente de la víctima. Todos estamos familiarizados con las técnicas "suaves" de persuasión
que se utilizan en las campañas publicitarias para influir en el comportamiento de compra de los consumidores, es decir, en su
toma de decisiones. En psicología social se denomina a esta actitud respuesta de conformidad grupal.
En el lavado de cerebro es importante identificar lo que se ha dado en llamar Sectas Destructivas (SD) en base a tres tipos
de actuaciones lesivas: en el campo psicológico, en el social y en el jurídico. Y la propuesta definitoria establecida hace algunos
años sobre una SD (Rodríguez, Pepe, 1984, 1989 y 1994), y que hoy está ya muy consensuada, obvia celosamente todo criterio
calificador que se base en considerandos religiosos, filosóficos, políticos o, simplemente, de orden moral, para apoyarse únicamente
 en criterios de defensa de los Derechos Humanos.
 

Las víctimas de lavado de cerebro suelen pasar desapercibidas y actuar "normalmente" mientras no se les

 toque el tema de la controversia. Es en ese momento en que se pueden apreciar todos o algunos de los

 siguientes comportamientos: sus respuestas son automáticas. Dan la impresión de ser como zombis,

 pues mientras hablan, sus ojos desorbitados, brillan y casi no parpadean. No utilizan argumentos de peso

 para mostrar sus desacuerdos y lo mismo vale para los argumentos que emplean para defender a su grupo.

 Hay una completa disociación con la realidad. A pesar de las evidencias, no las aceptan como tales.

Su convicción no es racional sino emotiva. No hay modo de hacerlos entrar en razón. Evitan el diálogo y

este es sustituido, generalmente, por la agresión o la descalificación de su interlocutor. Son susceptibles

 y fácilmente irascibles. Son personas que prefieren estar en compañía de aquellos que piensan como ellas

 y evitan el contacto con aquellas personas que pudieran hacerles poner en duda su manera de percibir,

pensar y sentir. De allí, que apreciemos el fenómeno, nunca antes visto en términos de diferencias de

opinión, de víctimas que prefieran renunciar a sus hijos y a su pareja, romper relaciones con familiares

cercanos y amigos y hasta renunciar al trabajo.